La Sirena Y Yo

calvared

Poeta veterano y reconocido en el portal.
(A Anna y su pececita)
En mi lata de sardinas
con dos remos, (dos cucharas),
me lancé a la travesía
y a buscar mi amor del agua.

Siete días y sus noches
me bastaron para verla
con escamas de oro y broche
de platino con dos perlas.

Yo remaba con mi lata
empeñado en alcanzarla
y sus risas resonaban
a la par que se alejaba

A su cola un pececito
retozaba sobre el agua,
emergía y, de un saltito,
nuevamente se ocultaba.

Yo seguía embelesado
tras aquella sirenita
cuyo canto enamorado
me atraía entre sus risas.

Se paraba y me acercaba,
la llamaba y se reía
nuevamente se alejaba
y en las aguas se perdía.

De belleza inigualable,
me llevó donde quería
y mi lata vulnerable
velozmente la seguía.

Ya cansada de este juego
se esperó, brillando al sol,
y al llegar me dio tal beso
que mi lata zozobró.

Me abracé fuerte a su cuello,
abandonando mis cucharas,
y quedé prendido al beso,
suspendido sobre el agua.

Vi sus ojos de sirena
que lucían verde mar
y sus labios de cereza
que sabían a coral.

A su lado el pececito
daba saltos de alegría.
Fue por verme allí, cautivo,
sin cucharas ni latita.

Navegamos veinte días
y sus noches, sin descanso.
A lo lejos una isla
pequeñita como un barco.

La sirena me miraba,
me miraba y se reía,
se reía y me besaba,
me besaba y me quería.

A mis pies el pececito
iba haciendo malabares
y nadaba en el capricho
de reflejos celestiales.

Ya bogando hacia la playa
me asaltó un desasosiego,
el amor ya me clavaba
siete flechas en el pecho.

Hoy feliz, después de hallarla,
amo tanto a mi sirena
que la beso escama a escama,
en mi afán por poseerla.

Moriré entre la ternura
de sus brazos, que me enlazan,
degustando la dulzura
de este amor que me acapara.

Moriré aquí, en los confines
de este mundo, ya sin barca,
sumergido entre delfines
y sirenas, bajo el agua.

 
Gracias, Jesse, por tu comentario. Que tengas una Feliz Navidad y un 2008 colmado de bendiciones. Abrazos
 
(A Anna y su pececita)
En mi lata de sardinas
con dos remos, (dos cucharas),
me lancé a la travesía
y a buscar mi amor del agua.

Siete días y sus noches
me bastaron para verla
con escamas de oro y broche
de platino con dos perlas.

Yo remaba con mi lata
empeñado en alcanzarla
y sus risas resonaban
a la par que se alejaba

A su cola un pececito
retozaba sobre el agua,
emergía y, de un saltito,
nuevamente se ocultaba.

Yo seguía embelesado
tras aquella sirenita
cuyo canto enamorado
me atraía entre sus risas.

Se paraba y me acercaba,
la llamaba y se reía
nuevamente se alejaba
y en las aguas se perdía.

De belleza inigualable,
me llevó donde quería
y mi lata vulnerable
velozmente la seguía.

Ya cansada de este juego
se esperó, brillando al sol,
y al llegar me dio tal beso
que mi lata zozobró.

Me abracé fuerte a su cuello,
abandonando mis cucharas,
y quedé prendido al beso
suspendido sobre el agua.

Vi sus ojos de sirena
que lucían verde mar
y sus labios de cereza
que sabían a coral.

A su lado el pececito
daba saltos de alegría.
Fue por verme allí, cautivo,
sin cucharas ni latita.

Navegamos veinte días
y sus noches, sin descanso.
A lo lejos una isla
pequeñita como un barco.

La sirena me miraba,
me miraba y se reía,
se reía y me besaba,
me besaba y me quería.

A mis pies el pececito
iba haciendo malabares
y nadaba en el capricho
de reflejos celestiales.

Ya bogando hacia la playa
me asaltó un desasosiego,
el amor ya me clavaba
siete flechas en el pecho.

Hoy feliz, después de hallarla
amo tanto a mi sirena
que la beso escama a escama,
en mi afán por poseerla.

Moriré entre la ternura
de sus brazos, que me enlazan,
degustando la dulzura
de este amor que me acapara.

Moriré aquí, en los confines
de este mundo, ya sin barca
sumergido entre delfines
y sirenas, bajo el agua.
[/SIZE]

Buena poesía y un final muy lindo. Zulcas.:::banana:::
 
Ternura que abraza, hermosas letras amigo, dulce melodía desprenden tus versos.
Encantada de leer tu obra.
besitos:)
 
En mi lata de sardinas
con dos remos, (dos cucharas),
me lancé a la travesía
y a buscar mi amor del agua.

Siete días y sus noches
me bastaron para verla
con escamas de oro y broche
de platino con dos perlas.

Luminosos versos, una travesia marina esplendorosa.
remando.jpg

 
(A Anna y su pececita)
En mi lata de sardinas
con dos remos, (dos cucharas),
me lancé a la travesía
y a buscar mi amor del agua.

Siete días y sus noches
me bastaron para verla
con escamas de oro y broche
de platino con dos perlas.

Yo remaba con mi lata
empeñado en alcanzarla
y sus risas resonaban
a la par que se alejaba

A su cola un pececito
retozaba sobre el agua,
emergía y, de un saltito,
nuevamente se ocultaba.

Yo seguía embelesado
tras aquella sirenita
cuyo canto enamorado
me atraía entre sus risas.

Se paraba y me acercaba,
la llamaba y se reía
nuevamente se alejaba
y en las aguas se perdía.

De belleza inigualable,
me llevó donde quería
y mi lata vulnerable
velozmente la seguía.

Ya cansada de este juego
se esperó, brillando al sol,
y al llegar me dio tal beso
que mi lata zozobró.

Me abracé fuerte a su cuello,
abandonando mis cucharas,
y quedé prendido al beso
suspendido sobre el agua.

Vi sus ojos de sirena
que lucían verde mar
y sus labios de cereza
que sabían a coral.

A su lado el pececito
daba saltos de alegría.
Fue por verme allí, cautivo,
sin cucharas ni latita.

Navegamos veinte días
y sus noches, sin descanso.
A lo lejos una isla
pequeñita como un barco.

La sirena me miraba,
me miraba y se reía,
se reía y me besaba,
me besaba y me quería.

A mis pies el pececito
iba haciendo malabares
y nadaba en el capricho
de reflejos celestiales.

Ya bogando hacia la playa
me asaltó un desasosiego,
el amor ya me clavaba
siete flechas en el pecho.

Hoy feliz, después de hallarla
amo tanto a mi sirena
que la beso escama a escama,
en mi afán por poseerla.

Moriré entre la ternura
de sus brazos, que me enlazan,
degustando la dulzura
de este amor que me acapara.

Moriré aquí, en los confines
de este mundo, ya sin barca
sumergido entre delfines
y sirenas, bajo el agua.
[/SIZE]
Calva,
ayy que infinita ternura!! muy bello!!
una historia de amor sublime!!
cariños, felicidades y estrellitas para tu nuevo cielo con tu sirena.
BIBI
 
Y remaba, ¡Si!, remaba,
con sus cucharas de plata
y la sirenita dulce
con ternura le miraba

La travesía en los ecos
deseoso de alcanzarla,
y el mar se vuelve instrumento
y hace olas de esmeraldas

Ah, que dichosa sirena
y su pez que la acompaña,
ahora tiene un marinero
prendido de sus escamas...

La ternura, la dulzura, el encanto y la magia viajan en esa latita de sardinas maravillosamente desplegada en tu talento...(me volví un puzzle de ternura)...gracias poeta por escribirlo y por toda esa sensibilidad que lanzaste al mar para encantar a la sirenita. (Anna y su pecesita se han de sentir orgullosas de ser hoy las navegantes en tu poesía). Un abrazo inmenso y un beso de escamitas al poeta...ah, y todas las estrellas del mar para adornar esta linda imagen...!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba