alek666
Poeta fiel al portal
La sociedad no es más que pecadores juzgando a otros por pecar de forma distinta.
Y quizá por eso, más que un pacto secreto, lo que ha existido siempre es algo más evidente: el poder tiende a protegerse a sí mismo. A lo largo de la historia no hizo falta que dos enemigos se encerraran en una habitación para repartirse el mundo; bastó con que quienes lo controlaban aprendieran a definir qué es correcto y qué es pecado.
Porque cuando alguien define la moral, también define la culpa. Y cuando controla la culpa, controla el juicio. Así, la sociedad comenzó a dividirse entre “buenos” y “pecadores”, no siempre por justicia, sino por conveniencia.
No fue magia ni conspiración mística. Fue algo más humano —y quizá más triste—: la necesidad de conservar privilegios, de asegurar territorio, de mantener influencia. La avaricia no necesita disfraces sobrenaturales; le basta con lenguaje elegante y normas que parecen naturales.
Lo que antes parecía sospecha hoy se percibe como normalidad institucionalizada. Y tal vez la verdadera pregunta no es si hubo un complot, sino si hemos aprendido a aceptar como naturales las estructuras que benefician siempre a los mismos.
Porque cuando el poder define la culpa, rara vez se incluye entre los culpables.
Y por eso mismo los dueños soltaron a los perros, no tengo datos para formar una acusación fehaciente pero hace muchos, muchos años dos enemigos mortales se aislaron de tal forma que por eso no tenemos evidencia, ahí se repartieron las cosas, ahí nació el pecado y la forma de satanizar el pecado, lo que nunca nos dijeron era que todo eso es una farsa, una forma de ponerse de acuerdo para repartirse algo más que el mundo, la vida; es por eso que en tiempo recientes nos dejan ver su verdadera naturaleza, ahora sabemos de ese pacto secreto que divido al la sociedad en buenos y pecadores, ahora sabemos que el propósito era repartirse las cosas para tratar de sacia lo que e mi gusto es lo mas tiste que tiene el ser humano, la avaricia….
Y quizá por eso los dueños soltaron a los perros. No hablo de un pacto secreto imposible de probar, sino de algo más evidente: a lo largo de la historia, el poder ha sabido dividir para conservar lo que considera suyo. Se inventaron categorías, se diseñaron etiquetas, se separó a la sociedad entre “buenos” y “pecadores”.
No porque la moral no exista, sino porque definirla otorga control. Y cuando alguien controla la definición del pecado, controla también la culpa, el juicio y el castigo.
Tal vez no hubo dos enemigos encerrados repartiendo el mundo en una habitación oscura. Tal vez fue algo más simple y más triste: la avaricia humana encontrando la forma más eficaz de perpetuarse.
Crédito de la frase: A quien corresponde.
Te invito a disfrutarlo en el formato de video, solo espero que sea de tu agrado, gracias.
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