jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
tengo 2 muñecas inflables
pelo verde y ojos azules
piel de látex con textura carnosa
-la tocas y se siente igual que una mujer-
marita usa minifalda y top elástico
carmela vestido corto de algodón
cada dos o tres días que ando cachondo
inflo mis muñecas con la bomba de la bicicleta
las siento en el sillón de la sala frente a la tele
saco la botella de whisky y preparo unos tragos
y me siento entre ellas y programo una porno
mis muñecas tienen un chip inteligente
que las induce a replicar lo que ven en la pantalla
la maman, se ponen a gatas, se dejan por detrás
se meten un dedo, se toquetean, se relamen los labios con la lengua
gimen, suben una pierna, se la comen entre ellas dos
el puto problema es que nunca alcanzan el orgasmo
y cuando yo me corro y no quiero saber nada
y las hago a un lado y me dedico al whisky
las hijas de puta insisten en seguir culeando
quito entonces la porno y pongo bambi o las aventuras de mickey mouse
les prometo llevarlas de compras si me dejan en paz
inflarlas con helio en lugar de simple aire contaminado de segunda
pero las muy puercas no me hacen el menor caso
ellas quieren obtener su puto orgasmo y lo demás les chupa un huevo
marita se despatarra en la mesa y sube las piernas en mis hombros
y coge la botella de whisky y se la mete hasta la tapadera
carmela se para en el borde del sillón y me pone su cosa en la boca
y me obliga a soltar mi vaso de whisky para comérsela
me dan lástima las pobres pendejas
condenadas a la perpetua insatisfacción sexual
-ni siquiera con una máquina de taladrar concreto se correrían-
así que les sigo el juego durante algunos minutos
al final me canso y le quito el tapón a la boquilla en su nuca
y las abrazo con fuerza y les saco el aire
las doblo en cuatro y las meto en el cartón
me sirvo otro whisky y enciendo un cigarrillo
y me entretengo en ver a bambi perdido en el bosque
su expresión perpleja, la tremenda soledad que lo acecha
su desgraciado destino