Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Vienes, infinita, para quedarte
entre las arrugas dulces que guardo
y se asoman, frente al mundo, y aguardan.
Vuelves tan cansada, frágil, última,
que se reconocen, pulcros, mis pasos
y la acentuación en sombra que traes.
Nos pertenecemos, día por día,
y la noche suena a ti, sin engaños.
Llegas y me encuentras frágil, desnudo,
insumiso y fiel, callado, expectante.
Me acercas a mí, extraño y ausente,
y me alejas, paso a paso, del cuerpo.
Soledad, no me eres nueva; conozco
tu mirada firme, fiel y puntual.
Nos llevamos bien, tal cual, sin distancias.
entre las arrugas dulces que guardo
y se asoman, frente al mundo, y aguardan.
Vuelves tan cansada, frágil, última,
que se reconocen, pulcros, mis pasos
y la acentuación en sombra que traes.
Nos pertenecemos, día por día,
y la noche suena a ti, sin engaños.
Llegas y me encuentras frágil, desnudo,
insumiso y fiel, callado, expectante.
Me acercas a mí, extraño y ausente,
y me alejas, paso a paso, del cuerpo.
Soledad, no me eres nueva; conozco
tu mirada firme, fiel y puntual.
Nos llevamos bien, tal cual, sin distancias.