Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los chubascos avanzaban intermitentes,
Parecía sufrido… ¿Adónde estás?
Ocurrió con las primeras
flores… Desapareció la nieve: fue
como cerrar los ojos y no te vi;
no logré el minuto de despedida.
Solo puedo expresar un lenguaje solitario.
Buscaba una carta que no hallaría nunca
y cerré mis ojos y palpé mi cara en el olvido,
ver el jarrón vacío fue como romper mis pestañas.
Mis ojos te imaginan pero:
mi espera es la inútil queja del reposo,
los cuartos lucen banderas caídas,
y ahora vuelve a doler el perdón y la ofensa.
Lo dijiste:“no me verás, lleva flores”.
Para recordar no te aferres a las señales vacías.
Necesito el túnel adonde encontrarte, la caverna
adonde una lágrima surca de cada ojo de vidrio,
te sentiste exangüe y me levanté, tu beso era fiero,
Sí, en el amor no hay olvido
hay soledad en las primeras flores al desaparecer la nieve.
Parecía sufrido… ¿Adónde estás?
Ocurrió con las primeras
flores… Desapareció la nieve: fue
como cerrar los ojos y no te vi;
no logré el minuto de despedida.
Solo puedo expresar un lenguaje solitario.
Buscaba una carta que no hallaría nunca
y cerré mis ojos y palpé mi cara en el olvido,
ver el jarrón vacío fue como romper mis pestañas.
Mis ojos te imaginan pero:
mi espera es la inútil queja del reposo,
los cuartos lucen banderas caídas,
y ahora vuelve a doler el perdón y la ofensa.
Lo dijiste:“no me verás, lleva flores”.
Para recordar no te aferres a las señales vacías.
Necesito el túnel adonde encontrarte, la caverna
adonde una lágrima surca de cada ojo de vidrio,
te sentiste exangüe y me levanté, tu beso era fiero,
Sí, en el amor no hay olvido
hay soledad en las primeras flores al desaparecer la nieve.
Última edición: