aldoorozco
Poeta recién llegado
El lucero que brillaba en tus ojos,
En el decreto de tu afán ya muerto
Está perdido, te cedió la herida
Y encima una sombra a los caminos.
¿A dónde vas? Amaste y no te amaron,
¿A quién buscar? Si relegaste siempre
A los brazos sinceros, dependiste
Tu lucero de vil sueños ajenos.
La mente obstinada al pasado, ciega,
Deseando ser como cuerpo finado;
Condenado en las espinas sosiegas.
Cierra tus parpados, abre tu dolor
Soltando el llanto y odiando tu desdicha;
Soledad efímera encontrando a dios.