la sombra al caer la tarde

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
algunos hay que nos decepcionamos pronto de la vida
y antes quizás de los cuarenta asumimos sin dificultad
que nada de lo que venga más delante podrá ser ya
motivo suficiente para hacernos replantear nuestra amargura
empezamos entonces a esforzarnos cada día menos
por estar a la altura de las expectativas propias y ajenas
aflojamos el cuerpo, nos dejamos estar
le soltamos la rienda a nuestra propensión natural a la tristeza
y nos vamos hundiendo suavemente en la melancolía
seguimos haciendo las mismas cosas que hacíamos antes
sin embargo ya no las hacemos con la seriedad debida
y el espíritu de compromiso que nos ataba a ellas se esfuma
nuestra misma apariencia sufre un cambio
se nos tuerce un poco el gesto, nos sale un surco en la frente
las camisas que nos ponemos empiezan a estar raídas
y algunas mañanas olvidamos rasurarnos
los amigos se percatan de que algo no anda bien
pero cuando preguntan les decimos que solo es temporal
un bachecito anímico del que pronto saldremos
con renovadas fuerzas y que todo estará de puta madre
en realidad podemos incluso llegar a creer que así será
y aferrarnos durante un tiempo a esta creencia para no decaer más
-como se aferra el náufrago a una tabla en medio del océano-
en cualquier caso, el mal está ya en nuestra sangre
ese abatimiento que nos envuelve los huesos, esa mirada escéptica
podríamos incluso entonces conocer un nuevo amor
publicar por primera vez un libro o recibir una herencia
y quizás por un tiempo sentir que hemos vuelto a ser los de antes
y que recorremos ahora un camino nuevo y vibrante
cuya existencia ni siquiera hubiéramos podido suponer
tristemente no tardaremos en desengañarnos
el camino es el mismo camino trillado de siempre
y el nuevo amor tiene también la misma doble cara
de los viejos amores que antaño nos hicieron morder el polvo
no hay nada nuevo bajo el sol a los cuarenta
y tanto sol durante tantos años ya empieza a arder la piel
quizás la sombra sea entonces ineludible
y envejecer resulte justo y necesario
tuvimos la rosa y su perfume y algunos fulgurantes mediodías
tuvimos los sueños, la embriaguez, la piel intacta
tuvimos la certeza y algún verano habremos sido incluso felices
y alguien realmente nos quiso a rabiar y sin control

ahora solo nos quedó la espina
y la duda de si todo aquello fue verdad
 
Última edición:
Que belleza de poema Sr. Villa, hago reverencia a la sabia realidad de sus versos...cierto alguna vez fuimos, claro que es cierto, fuimos belleza, fuimos juventud....fuimos mucho, amamos y nos amaron ....
Grato leerle. saludos y bendiciones
 
Joder! ...creo que es la primera vez que un poema tuyo me deprime de verdad, Villa, .
..en cualquier caso me gustó. Saludos poeta.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba