sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La sombra de una lágrima,
se quedó dormida en mis ojos
cuando los besos se quedaron sordos
a la misma vez que todo quedo entre los dos,
así se fijó tú lágrima,
esa que decía a los besos
como era el poema,
como eran las palabras,
así se incendiaban mis pensamientos
en la futura noche de los sueños,
así era como cantaban las palabras
eran luces en un cuento de hadas,
esa sombra que cubrió mis pupilas
cuando lo triste estaba porque se había
ido el poema
entre las palabras que me llevaban a la hoguera
las ilusiones quedaban sin sus sueños,
pero dónde estaba el camino
estaba la poesía
teñida de lágrimas
parecidas a las esponjas
cuando todo quedaba absorbido
vi la imagen de tus pensamientos
allí donde todo quedaba entre la luz
esa que abría al alma
para ver tú luz
si esa que parecía como si me besaras
desde tu ventana
pero esa voz no era poesía
ni mirada
eran las sombras de tus lágrimas
que al haber caído en mis manos
solo pude beber de ellas
para verte entre mis dedos
marcándome la señal
de que tus besos
querían recordar
quien éramos antes de que
todo esto
nos desnudara
para que el poema
se convirtiera
en nuestro tiempo
de llover mis ideas
hasta quedar empapado
del dolor de nuestras creaciones
porque así se supo
que tus ojos
eran el puente
para llegar a la felicidad
siempre y cuando
lloráramos
juntos
una ultima vez
antes de morir en las letras
que nos enterraron
bajo las sombras
de nuestros recuerdos
en una lágrima
nuestra lágrima.
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