La sombra se paseaba como si la casa estuviera ocupada. Una casa bloqueada y tapiada por fuera. Por las noches se escuchaban por dentro un coro de quejidos y lamentos. Por la ventana abierta una vieja y raída cortina se hondeaba con el fuerte viento invernal. Daba la sensación que alguien la hubiese abierto desde afuera o por dentro. La lluvia arreciaba con truenos y relámpagos. Se escuchaba ruidos en la cocina. ¿Alguien tendría hambre a estas horas?. Un hombre viejo salía de la cocina, cojeaba. Parecía herido, se desangraba. Habría entrado por la ventana abierta. Se echo en el sofá de la sala, débil y agotado. El solitario hombre habría estado buscando dónde sobrevivir. Pero parecía haber encontrado más bien su lecho de muerte. ¿La sombra habría desaparecido con él?. Tal vez no, se oían aún pasos en la cocina.