la sombra

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa
Persigo mi sombra, sin alcanzarla.
O se me escapa o la adelanto.
Una sombra grácil, que se estira
si la luz está a mis espaldas.
Una sombra que luce sombrero y gabán,
como tantas otras veces.
Una sombra que no envejece,
que no luce las arrugas de mi cara,
que, como mucho, camina
con una ligera lentitud
que antes no tenía.
Sombra en la que me reconozco,
que es como una amiga
que no abandona,
persistente y a la vez inalcanzable.
Pero mía; sí, mía que me obedece
aunque no quiera,
que se gira si yo me giro
o salta si yo salto.
Sombra que me acompaña
desde que reparé por primera vez en ella,
o tal vez antes, sin que yo tuviese
conciencia de su presencia.
¿Hasta cuándo me acompañará?
¿Hasta dónde?
¿Se sentirá poeta, o escritora,
o caminante, o héroe por ventura?
Tal vez un día extrañe sus gestos,
su presencia silenciosa,
su mutismo absoluto o su negra compañía.
 
Persigo mi sombra, sin alcanzarla.
O se me escapa o la adelanto.
Una sombra grácil, que se estira
si la luz está a mis espaldas.
Una sombra que luce sombrero y gabán,
como tantas otras veces.
Una sombra que no envejece,
que no luce las arrugas de mi cara,
que, como mucho, camina
con una ligera lentitud
que antes no tenía.
Sombra en la que me reconozco,
que es como una amiga
que no abandona,
persistente y a la vez inalcanzable.
Pero mía; sí, mía que me obedece
aunque no quiera,
que se gira si yo me giro
o salta si yo salto.
Sombra que me acompaña
desde que reparé por primera vez en ella,
o tal vez antes, sin que yo tuviese
conciencia de su presencia.
¿Hasta cuándo me acompañará?
¿Hasta dónde?
¿Se sentirá poeta, o escritora,
o caminante, o héroe por ventura?
Tal vez un día extrañe sus gestos,
su presencia silenciosa,
su mutismo absoluto o su negra compañía.
A veces queremos tocar o hacernos de algo, que aún está por llegar.
Quizás todavía no le toque de nuevo.

Saludos
 
Persigo mi sombra, sin alcanzarla.
O se me escapa o la adelanto.
Una sombra grácil, que se estira
si la luz está a mis espaldas.
Una sombra que luce sombrero y gabán,
como tantas otras veces.
Una sombra que no envejece,
que no luce las arrugas de mi cara,
que, como mucho, camina
con una ligera lentitud
que antes no tenía.
Sombra en la que me reconozco,
que es como una amiga
que no abandona,
persistente y a la vez inalcanzable.
Pero mía; sí, mía que me obedece
aunque no quiera,
que se gira si yo me giro
o salta si yo salto.
Sombra que me acompaña
desde que reparé por primera vez en ella,
o tal vez antes, sin que yo tuviese
conciencia de su presencia.
¿Hasta cuándo me acompañará?
¿Hasta dónde?
¿Se sentirá poeta, o escritora,
o caminante, o héroe por ventura?
Tal vez un día extrañe sus gestos,
su presencia silenciosa,
su mutismo absoluto o su negra compañía.


Me gusta mucho la personificación que le diste a esa sombra.
Es una palabra que suele asociarse a situaciones tristes, a períodos sin luz, a secretos.
Esas en general son las temáticas en las cuales quienes escribimos decimos “sombra”.

En tu caso es todo lo contrario, ella es una compañía, es parte fundamental del ser que la proyecta, es la observación del propio reflejo aunque no tenga rostro. Es tomar conciencia de que aún existimos, que tenemos un cuerpo para honrar y dar gracias.

Esa es la manera sumamente positiva en la que interpreto tus letras que siempre me hacen pensar y me encanta.
Como me encanta saber que publicaste y para mí es motivo de alegría leerte y dejarte con mucho cariño y admiración mi huella, amigo.
Un gran abrazo.
 
Me gusta mucho la personificación que le diste a esa sombra.
Es una palabra que suele asociarse a situaciones tristes, a períodos sin luz, a secretos.
Esas en general son las temáticas en las cuales quienes escribimos decimos “sombra”.

En tu caso es todo lo contrario, ella es una compañía, es parte fundamental del ser que la proyecta, es la observación del propio reflejo aunque no tenga rostro. Es tomar conciencia de que aún existimos, que tenemos un cuerpo para honrar y dar gracias.

Esa es la manera sumamente positiva en la que interpreto tus letras que siempre me hacen pensar y me encanta.
Como me encanta saber que publicaste y para mí es motivo de alegría leerte y dejarte con mucho cariño y admiración mi huella, amigo.
Un gran abrazo.
La sombra en mi poema es la prolongación del yo
Una presencia propia que me acompaña, que me identifica y que encuentro de forma habitual. La sombra recorre con cada uno de nosotros el camino de la propia vida. Y, además, es irrenunciable.
No es la sombra desprovista de humanidad, la sombra tétrica que se limita a ser oscura y tenebrosa. No es "las sombras" que tienen el temor y el miedo en su interior.
Cuando camino mi sombra lo hace conmigo, y lo mismo si estoy triste o alegre, si voy serio y formal o haciendo aspavientos. Es tan nuestra que hasta nos identifica. Gracias por tu comentario detenido e inteligente. Tu presencia es mis letras es siempre bienvenida y motivo de alegría. Un fuerte abrazo.
 
Persigo mi sombra, sin alcanzarla.
O se me escapa o la adelanto.
Una sombra grácil, que se estira
si la luz está a mis espaldas.
Una sombra que luce sombrero y gabán,
como tantas otras veces.
Una sombra que no envejece,
que no luce las arrugas de mi cara,
que, como mucho, camina
con una ligera lentitud
que antes no tenía.
Sombra en la que me reconozco,
que es como una amiga
que no abandona,
persistente y a la vez inalcanzable.
Pero mía; sí, mía que me obedece
aunque no quiera,
que se gira si yo me giro
o salta si yo salto.
Sombra que me acompaña
desde que reparé por primera vez en ella,
o tal vez antes, sin que yo tuviese
conciencia de su presencia.
¿Hasta cuándo me acompañará?
¿Hasta dónde?
¿Se sentirá poeta, o escritora,
o caminante, o héroe por ventura?
Tal vez un día extrañe sus gestos,
su presencia silenciosa,
su mutismo absoluto o su negra compañía.
Profundidad y reflexión, diálogo interior consigo mismos, todo ello se desprende de este hermosísimo poema que hoy nos compartes para nuestra satisfacción mi querido Luís, ayyy la sombra no existiría sin la luz, ambas se complementan y se aclaran u oscurecen hasta alcanzar el equilibrio ideal, pero leerte es ir planteándote cuestiones que te envuelven en la contemplación y el análisis de lo que es o puede ser, ayyyy qué bonito es leerte e ir pensando a la luz de tus versos, pura delicia amigo mío. Muchos besos para ti llenos de gratitud, admiración y cariño infinitos.....muááácksssssss
 
Profundidad y reflexión, diálogo interior consigo mismos, todo ello se desprende de este hermosísimo poema que hoy nos compartes para nuestra satisfacción mi querido Luís, ayyy la sombra no existiría sin la luz, ambas se complementan y se aclaran u oscurecen hasta alcanzar el equilibrio ideal, pero leerte es ir planteándote cuestiones que te envuelven en la contemplación y el análisis de lo que es o puede ser, ayyyy qué bonito es leerte e ir pensando a la luz de tus versos, pura delicia amigo mío. Muchos besos para ti llenos de gratitud, admiración y cariño infinitos.....muááácksssssss
A veces nos hacemos preguntas, aunque sea cuando caminamos y pisamos nuestra sombra. Una sombra de la que no nos deshacemos o la perdemos como Peter Pan en los colmillos de Nana.
Y entonces piensas en lo que es, en como te identifica entre otras sombras, aunque no envejezca y se mantenga lozana como el primer día. Entonces el poeta no se puede resistir a escribir sobre ello. Muchas gracias por tu presencia. Un fuerte abrazo y muchos besos.
 
Persigo mi sombra, sin alcanzarla.
O se me escapa o la adelanto.
Una sombra grácil, que se estira
si la luz está a mis espaldas.
Una sombra que luce sombrero y gabán,
como tantas otras veces.
Una sombra que no envejece,
que no luce las arrugas de mi cara,
que, como mucho, camina
con una ligera lentitud
que antes no tenía.
Sombra en la que me reconozco,
que es como una amiga
que no abandona,
persistente y a la vez inalcanzable.
Pero mía; sí, mía que me obedece
aunque no quiera,
que se gira si yo me giro
o salta si yo salto.
Sombra que me acompaña
desde que reparé por primera vez en ella,
o tal vez antes, sin que yo tuviese
conciencia de su presencia.
¿Hasta cuándo me acompañará?
¿Hasta dónde?
¿Se sentirá poeta, o escritora,
o caminante, o héroe por ventura?
Tal vez un día extrañe sus gestos,
su presencia silenciosa,
su mutismo absoluto o su negra compañía.
Esa sombra me recuerda a los niños que intentan atraparla con sus pies, sin poder conseguirlo, juego universal... La sombra como una amiga imaginaria o una prolongación de su reflejo propio. Tiene su misterio y su encanto. Me ha gustado tu poema amigo Luis. Te mando mi amistad poética Amarilys
 
Es un bellisimo poema Luis acerca de esa compañera de vida que es la sombra. La sombra que posee tanta magia y misterio cuando somos niños, y es tan confidente cuando somos adultos. Es un hermoso homenaje a nuestra inseparable amiga la sombra.
Tu poema trajo a mi memoria a mi papá que con sus manos hacia formas de conejos o pájaros que se proyectaban como sombras en la pared. Es un bello recuerdo que llega con tu bello poema querido Luis.
Un gran abrazo con cariño y mi total admiración.
 
Esa sombra me recuerda a los niños que intentan atraparla con sus pies, sin poder conseguirlo, juego universal... La sombra como una amiga imaginaria o una prolongación de su reflejo propio. Tiene su misterio y su encanto. Me ha gustado tu poema amigo Luis. Te mando mi amistad poética Amarilys
Gracias Amarilys por llegarte hasta estos versos. Con la sombra jugamos, paseamos, nos divertimos y pensamos. Y, a veces, escribimos unos versos. Un cordial saludo y mi amistad.
 
Es un bellisimo poema Luis acerca de esa compañera de vida que es la sombra. La sombra que posee tanta magia y misterio cuando somos niños, y es tan confidente cuando somos adultos. Es un hermoso homenaje a nuestra inseparable amiga la sombra.
Tu poema trajo a mi memoria a mi papá que con sus manos hacia formas de conejos o pájaros que se proyectaban como sombras en la pared. Es un bello recuerdo que llega con tu bello poema querido Luis.
Un gran abrazo con cariño y mi total admiración.
Agradezco tu presencia en mis letras, Laly. Este es un poema que surgió mientras caminaba dando la espalda al sol. Y, como pasa en muchas ocasiones, la poesía desenvuelve más sentimientos que lo que propició el comenzar a escribir. Las palabras surgen y vuelan solas y toman rumbos inesperados. Que tengas unos felices días. Un fuerte abrazo.
 

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