Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
No me equivoque, lo sé
yo te busque
y soñé con nuestro invierno,
soñé con esa calle de Santiago,
soñé que venias hacia mi
y te vi irte después,
yo iba detrás de ti
con el sol en los brazos.
Trataba de imaginar por donde llegarías,
como lucirías después de veinte años,
tenía tus fotos , si,
pero las fotos a veces mienten
por ti o por mí
a veces mienten,
el teléfono en la mano
era una trompeta apocalíptica,
pues al sonar me anunciarías
que en cinco minutos te vería,
por fin te vería venir
por esa calle que será siempre tuya,
tu calle de Junio,
tu esquina y la mía.
Los ventanales de los bares
improvisados espejos
me veían revolverme el pelo
una y otra vez,
me veían lustrar los ojos
para ti.
El sol se fue después del último café,
por teléfono tu voz me decía
ya estoy aquí.
Parecían tanto los años
todos juntos en esa esquina,
todos reunidos en tu calle,
te escuchaba al teléfono
y te buscaba en la tarde,
Junio y sus cosas,
Junio y tu
Junio y la vida que comienza
Tú estabas parada frente a mí.
II
Se fue la ciudad
se fueron todas las gentes,
todo el ruido guardo silencio,
y tu
y tu
llenabas todo,
tú eras Junio
y todos los años celestes de tu ausencia,
eras la definición perfecta,
la suma correcta de estas cuatro letras,
AMOR
AMOR
AMOR…
desde ese momento y para siempre.
Todo fue una canción,
melodía dulce de violines nerviosos,
la ansiedad de mil mariposas
huyendo de sus flores
para posarse sobre ti
y dentro de mí,
un universo por venir.
El amor hace las cosas así,
y reserva sus mejores vinos para Junio
para ti y para mi,
te amo desde el primer momento en que te vi.
…
yo te busque
y soñé con nuestro invierno,
soñé con esa calle de Santiago,
soñé que venias hacia mi
y te vi irte después,
yo iba detrás de ti
con el sol en los brazos.
Trataba de imaginar por donde llegarías,
como lucirías después de veinte años,
tenía tus fotos , si,
pero las fotos a veces mienten
por ti o por mí
a veces mienten,
el teléfono en la mano
era una trompeta apocalíptica,
pues al sonar me anunciarías
que en cinco minutos te vería,
por fin te vería venir
por esa calle que será siempre tuya,
tu calle de Junio,
tu esquina y la mía.
Los ventanales de los bares
improvisados espejos
me veían revolverme el pelo
una y otra vez,
me veían lustrar los ojos
para ti.
El sol se fue después del último café,
por teléfono tu voz me decía
ya estoy aquí.
Parecían tanto los años
todos juntos en esa esquina,
todos reunidos en tu calle,
te escuchaba al teléfono
y te buscaba en la tarde,
Junio y sus cosas,
Junio y tu
Junio y la vida que comienza
Tú estabas parada frente a mí.
II
Se fue la ciudad
se fueron todas las gentes,
todo el ruido guardo silencio,
y tu
y tu
llenabas todo,
tú eras Junio
y todos los años celestes de tu ausencia,
eras la definición perfecta,
la suma correcta de estas cuatro letras,
AMOR
AMOR
AMOR…
desde ese momento y para siempre.
Todo fue una canción,
melodía dulce de violines nerviosos,
la ansiedad de mil mariposas
huyendo de sus flores
para posarse sobre ti
y dentro de mí,
un universo por venir.
El amor hace las cosas así,
y reserva sus mejores vinos para Junio
para ti y para mi,
te amo desde el primer momento en que te vi.
…