elquecomienza
Poeta fiel al portal
La tarde cae
la gente aprieta,
en casa dos virtudes aguardan;
sus deseos crecen en mí,
como un sol en los valles,
ahogando un grito desesperado
más allá de la canción que
comienza.
La casa en oscuridad protesta,
su silencio acusatorio
envuelve mi llegada:
como poder decir ya mamá .ya papá.
Mirando el reloj, eran casi las siete,
no me atreví a despertarlos;
es tan difícil romper una promesa
y construir una felicidad,
es tan difícil alcanzar
lo que fue negado,
lo que crece y no se atreve a ser.
Después, al descansar el tiempo,
alborotados corazones
me dieron acogida,
y me sentí niño otra vez.
la gente aprieta,
en casa dos virtudes aguardan;
sus deseos crecen en mí,
como un sol en los valles,
ahogando un grito desesperado
más allá de la canción que
comienza.
La casa en oscuridad protesta,
su silencio acusatorio
envuelve mi llegada:
como poder decir ya mamá .ya papá.
Mirando el reloj, eran casi las siete,
no me atreví a despertarlos;
es tan difícil romper una promesa
y construir una felicidad,
es tan difícil alcanzar
lo que fue negado,
lo que crece y no se atreve a ser.
Después, al descansar el tiempo,
alborotados corazones
me dieron acogida,
y me sentí niño otra vez.