Al despertar mis manos aun tenian tu olor entre si.
Te vi dormida Sentia tu suave respirar en la base de mi cuello
La cama ya estorba, la contemplación es automatica
Tu cabello abrazando la ezquina de la almohada
Tu discreta desnudez que apenas se asoma entre las sabanas
Devoro tus lineas de expresión, observo tus labios y recuerdo la voz ke ahora calla
No disimulo ante mi el asombro de saberte en el lecho y que unas horas antes mi piel se fundio a la tuya.
Guardo silencio pues no kiero korromper ese momento, no es magico, no es azul, no es muchas cosas. Es el cuerpo de una mujer ke vibra y me hace vibrar, es el momento pleno de la concienca ke todo lo absorbe, en ese momento ke intento prolongar kaigo en kuenta de ke eres lo ke me regresa de las vaguedades de mi existir.
Ya no importan las noches largas anteriores, ni saboreo las ke me prometo tener a tu lado. Solo somos eso Un par de seres ke se funden y separan a voluntad, ke lo repiten pues tiene sentido el hacerlo. Un ensayo en busca de la verdad.
Desde el palco derecho de la kama ke compartimos . desde mi angulo ke siempre tenia de fondo el balcon ke anuncia la calle, una calle sin afluencia, una calle llena de silencios. Desde ahí te aprendi siempre a contra luz, siempre kon el amanecer komo lienzo a tus espaldas y la puerta corrediza komo marko a la pintura.
Asi desperte una y otra vez, estudiando tu contorno, memorizando el espacio ke existe entre tu hombro y tus kaderas, la distancia ke sobre entre tus pies y el final del colchon, haciendo el menor ruido y movimiento pues tu sueño siempre fue ligero.
Ahora ke lo reflexiono la mañana paso hace horas, ya preparamos el par de huevos y tomaste el medio vaso de jugo, ya tome mi taza muy cargada de café, ya fuimos a kaminar kalles, ya reciclamos la basura, ye el sol esta fastidiado y se komienza a largar.
La tarde korre entre los minutos y aun esto maravillado, recordando komo te dekubria al despertar.
L. F. Ortiz
Te vi dormida Sentia tu suave respirar en la base de mi cuello
La cama ya estorba, la contemplación es automatica
Tu cabello abrazando la ezquina de la almohada
Tu discreta desnudez que apenas se asoma entre las sabanas
Devoro tus lineas de expresión, observo tus labios y recuerdo la voz ke ahora calla
No disimulo ante mi el asombro de saberte en el lecho y que unas horas antes mi piel se fundio a la tuya.
Guardo silencio pues no kiero korromper ese momento, no es magico, no es azul, no es muchas cosas. Es el cuerpo de una mujer ke vibra y me hace vibrar, es el momento pleno de la concienca ke todo lo absorbe, en ese momento ke intento prolongar kaigo en kuenta de ke eres lo ke me regresa de las vaguedades de mi existir.
Ya no importan las noches largas anteriores, ni saboreo las ke me prometo tener a tu lado. Solo somos eso Un par de seres ke se funden y separan a voluntad, ke lo repiten pues tiene sentido el hacerlo. Un ensayo en busca de la verdad.
Desde el palco derecho de la kama ke compartimos . desde mi angulo ke siempre tenia de fondo el balcon ke anuncia la calle, una calle sin afluencia, una calle llena de silencios. Desde ahí te aprendi siempre a contra luz, siempre kon el amanecer komo lienzo a tus espaldas y la puerta corrediza komo marko a la pintura.
Asi desperte una y otra vez, estudiando tu contorno, memorizando el espacio ke existe entre tu hombro y tus kaderas, la distancia ke sobre entre tus pies y el final del colchon, haciendo el menor ruido y movimiento pues tu sueño siempre fue ligero.
Ahora ke lo reflexiono la mañana paso hace horas, ya preparamos el par de huevos y tomaste el medio vaso de jugo, ya tome mi taza muy cargada de café, ya fuimos a kaminar kalles, ya reciclamos la basura, ye el sol esta fastidiado y se komienza a largar.
La tarde korre entre los minutos y aun esto maravillado, recordando komo te dekubria al despertar.
L. F. Ortiz