Flavio Hugo Ruvalcaba
Poeta adicto al portal
Desde la mesa de jardín y exactos
mis ojos vueltos remos que son anclas
te miran navegar sobre la hamaca
cual isla que flota en el espacio.
El sol muere en tu pelo y ya lo abrasa.
Se tiñen de amarillos los morados.
Un rojo diagonal es ocre anárquico.
Las binchas que te ciñen son doradas.
Toda la tarde anida en tu cabello
y el pelo en el eclipse es otra tarde
que impera donde estalla aquel incendio.
Desde la mesa de jardín tú ardes,
mis ojos que son anclas van al fuego:
el infinito muelle de este instante.
mis ojos vueltos remos que son anclas
te miran navegar sobre la hamaca
cual isla que flota en el espacio.
El sol muere en tu pelo y ya lo abrasa.
Se tiñen de amarillos los morados.
Un rojo diagonal es ocre anárquico.
Las binchas que te ciñen son doradas.
Toda la tarde anida en tu cabello
y el pelo en el eclipse es otra tarde
que impera donde estalla aquel incendio.
Desde la mesa de jardín tú ardes,
mis ojos que son anclas van al fuego:
el infinito muelle de este instante.
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