A Helena, cordobesa, que me
regaló una taza para el café.
LA TAZA
Esa taza que está sobre mi mesa
la tengo, por fortuna, ya delante
y el café que me tomo en este instante
es un beso de esencia cordobesa.
El calor que en mis manos ella expresa
sube al cielo sin peso y humeante,
en silencio se vuelve más parlante
siendo yo de su abrazo buena presa.
Una taza azulada y elocuente
que me inspira lo que por ella siente
mi corazón del que es señora y dueña.
No te vayas Helena de mi vida,
pues eres la andaluza más querida
que el alma del cariño me la preña.
Salva González Moles.
16/3/2026.
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