LA TÍA
Con un mar de sobrinos en la falda
llorando penas y dolores ajenos,
se le fueron de pronto los veranos
dando paso impensado a los inviernos
Yo juguetona me asome curiosa
un poco mas arriba de su falda
para encontrarme con la soledad
de senos marchitos y ofrendosos.
Avergonzada le miré sus ojos,
descubrí intrigada su añoranza
ante la ausencia de pañales propios
y ya perdidala esperanza
Fingí entonces dormir entre su manto,
pero al sentir la lluvia de su llanto,
me arrodillé devota, agradecida
ante aquella mujer que nos dio tanto.
Y con coraje reclamé a la vida
lo que la tía callara por cordura,
porque le vivo grata sin medida,
incapaz de premiarle su ternura.
Con un mar de sobrinos en la falda
llorando penas y dolores ajenos,
se le fueron de pronto los veranos
dando paso impensado a los inviernos
Yo juguetona me asome curiosa
un poco mas arriba de su falda
para encontrarme con la soledad
de senos marchitos y ofrendosos.
Avergonzada le miré sus ojos,
descubrí intrigada su añoranza
ante la ausencia de pañales propios
y ya perdidala esperanza
Fingí entonces dormir entre su manto,
pero al sentir la lluvia de su llanto,
me arrodillé devota, agradecida
ante aquella mujer que nos dio tanto.
Y con coraje reclamé a la vida
lo que la tía callara por cordura,
porque le vivo grata sin medida,
incapaz de premiarle su ternura.
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