Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un instante nacieron tus aromas,
vestida de blanco, el amor acunó el verbo,
de inmediato me posé en tus párpados y
me extravié en tus silencios...
Fue la tonada de perpetuos acuerdos,
cuando el aura detiene tus sueños.
Allí atrapo la virtud presentida,
la pasión de nuestros cuerpos.
Y de pronto se detiene el sueño.
Sin prever impone la virtud
adivinada en tus ojos raros,
y en tus labios de fuego,
impulsando nuestros besos...
Sin pausa sucumbo en la paz del
sembrado, temo las noches de abril
con las Líridos en puro quebranto:
solo ansío la
pulsión del milagro,
de este amor
a tu lado:
sin apagar el reiterado y
dulce quejido ya propagado.
vestida de blanco, el amor acunó el verbo,
de inmediato me posé en tus párpados y
me extravié en tus silencios...
Fue la tonada de perpetuos acuerdos,
cuando el aura detiene tus sueños.
Allí atrapo la virtud presentida,
la pasión de nuestros cuerpos.
Y de pronto se detiene el sueño.
Sin prever impone la virtud
adivinada en tus ojos raros,
y en tus labios de fuego,
impulsando nuestros besos...
Sin pausa sucumbo en la paz del
sembrado, temo las noches de abril
con las Líridos en puro quebranto:
solo ansío la
pulsión del milagro,
de este amor
a tu lado:
sin apagar el reiterado y
dulce quejido ya propagado.
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