Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
me induce abrirme a tus pechos
las flores ansiosas que aroman tus besos;
y a reposar en la piel del universo
donde Dios se contemplò asì mismo.
Ahora descubro huellas de aquel silencio,
y si hay destrucciòn no la comprendo;
digo que sigo esperando, tienes virtudes
que solo en tu mundo encuentro.
La paz del sembrado es lo que anhelo,
anidar en tu hondura del casto recato;
te ruego redimas mi sangre, que mi vital
y roja sangre prosiga el milagro,
y que el amor puro siga nuestros pasos.
las flores ansiosas que aroman tus besos;
y a reposar en la piel del universo
donde Dios se contemplò asì mismo.
Ahora descubro huellas de aquel silencio,
y si hay destrucciòn no la comprendo;
digo que sigo esperando, tienes virtudes
que solo en tu mundo encuentro.
La paz del sembrado es lo que anhelo,
anidar en tu hondura del casto recato;
te ruego redimas mi sangre, que mi vital
y roja sangre prosiga el milagro,
y que el amor puro siga nuestros pasos.
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