_SEBASTIEN_
Poeta fiel al portal
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En mi ser el tiempo sus instantes
gasta, cual los labios secos sobre
otros se sacian, cual el lobo hambriento
seba su hambre con la casta
piel de una virgen santa, se desgasta...
y yo no tengo piel, ni labios, pero tengo tiempo.
He vagado por largos siglos en este recinto pétreo,
una cadena de sombras forma mi triste horizonte,
mi cielo una bóveda mustia de perenne color negro,
de rojas manchas y huesos sembrados están los montes.
Habito una fortaleza de piedras labradas grises,
cuyas frías habitaciones huelen a desesperanza,
hay puertas con letras raras, labrados rostros felices,
enormes torres intactas... nunca osado he escalarlas.
Suelo caminar sonriente en el bosque que rodea,
como una tela de horrendos esqueletos que se abrazan,
mi castillo, cantando libre en mis cálidas tinieblas,
siempre solo siempre libre mientras los segundos pasan.
Ignoraba hasta hace poco el concepto de recuerdo,
más una visión molesta empezó a perturbarme,
vi una luz deslumbrante en un distinto universo,
y dos seres muy extraños, que se besaban riendo.
Una de esas criaturas tenía larga cabellera,
unos ojos grises, bellos de gentileza exquisita,
vestía de luto cerrado y su voz, aunque ligera,
despertó en mi ánimo alegre una sensación distinta.
Era como si algo en ella no me dejara sonreír,
algo llamado deseo, ganas de volver a verla,
sentí lágrimas calientes de mis parpados salir,
y ya no hubo nunca paz, en mis amadas tinieblas.
La dolorosa visión no me dejaba reposar,
me complacía y dolía, era singular tormento,
hasta que llego el momento en que no pude soportar,
y creí que hasta ella yo era capaz de llegar,
así fue que mi mente débil, cuajo temerario intento.
Decidí entonces que debía la torre negra escalar,
sin siquiera saber de cerca que podría haber arriba,
mas una voz en mi interior se dejaba siempre escuchar,
y susurraba incesante que emprendiera la subida.
Así fue que reuniendo entero lo que tengo de valor,
me encarame tembloroso en las imponentes piedras,
y esforzándome infinito y usando todas mis fuerzas,
fui ascendiendo lentamente bañándome en mi sudor.
Cuando mi castillo triste y mi bosque de secos troncos,
distinguía ya muy diminutos, vi con suprema alegría,
que sobre mí los goznes de una puerta repleta de hoscos
signos, deslizarse y abrir sus fuentes, sonrientes parecían.
Con supremo esfuerzo pude atravesar tal portal,
y tan pronto atravesé mi cielo, escaleras encontré,
me incorpore, y empecé una caminata lateral,
ignorando, reitero donde iban mis traspiés.
El pasillo escalonado desemboco en otra puerta,
más pequeña, mas sombría, con una cruz invertida,
aquí es donde parecía flaquear mis diezmadas fuerzas,
mas hice acopio de ellas y flanquee aquella salida.
El espacio que seguía era de tal hermosura,
que vacilante y lloroso tuve que apoyar mi cuerpo,
para admirar con placer las luminosas figuras,
que adornaban con gallardía las paredes de aquel templo.
Había colores brillantes y cosas de metal dorado,
un hombre muerto y en cruz se notaba en las alturas,
su cuerpo era muy blanco y sus ojos bellos, rasgados,
me veían fijo mientras su boca sonreía con dulzura.
Camine por una nave majestuosa y silenciosa,
admirando el mármol, las flores, el incienso, los altares,
descubriendo a cada paso mil sorpresas deliciosas,
empapándome de paz en estos fantásticos lares.
Bailaba y cantaba alegre expresando mi alegría,
nadie parecía oírme por lo que busque una puerta,
que me dejara salir hacia donde brillar advertía,
un cielo de azul intenso de dimensiones eternas.
Cuando al fin la encontré la atravesé palpitante,
enajenado salí y mire maravillado,
muchas casas muy pequeñas, y un ojo que dorado,
sobre todo iluminaba con su resplandor llameante.
No pude ver sin embargo a la dama de mis visiones,
por lo que decidí buscarla en aquellas blancas estancias,
y me dirigí bien presto a la mayor de las mansiones,
con la ilusión infantil de una vez más admirarla.
Apenas [FONT="]habíameacercado hacia el jardín de aquella morada,
pude escuchar embelesado voces de matices varios,
y sin poder contenerme corrí hacía aquella animada,
turba que adivinaba reunida en los floridos estuarios.
Desde una ventana escondida contemple sus rostros bellos,
sus bocas, sus miembros, de sus ojos los destellos,
habían veinte seres hermosos compartiendo alegremente,
y solo deseé con fervor unirme y ser parte de ellos.
Salí de mi escondite lento y ensayando mi sonrisa,
llegué hasta aquel jardín de blancos y sedosos lirios
más, lejos de admitirme en su amable compañía,
huyeron despavoridos articulando con gritos
la repugnancia que yo había inspirado en su vista.
Les dije que los amaba y admiraba su hermosura,
que buscaba entre sus gentes al ángel de mis visiones,
nada detuvo, empero, sus gritos e imprecaciones...
me llamaron monstruo, corrupto, vampiro... creatura.
Llorando asustado hui de aquel lindo jardín,
internándome por donde nunca debí de haber salido...
Darkcruxcrawl.
PS (Quiero acotar que, sin la intención de justificar las fallas que contiene este poema, que me he permitido subirlo de su archivo original, rogando a Uds. disculpen las fallas en la escritura, así como las redundancias. Fue con este poema que gane mi primer comentario en el internet hace 5 años ya, por lo que contiene cierta emotividad que me complacería compartir con Uds., si bien es cierto mi percepción es egoísta... saludos.) [FONT="]
En mi ser el tiempo sus instantes
gasta, cual los labios secos sobre
otros se sacian, cual el lobo hambriento
seba su hambre con la casta
piel de una virgen santa, se desgasta...
y yo no tengo piel, ni labios, pero tengo tiempo.
He vagado por largos siglos en este recinto pétreo,
una cadena de sombras forma mi triste horizonte,
mi cielo una bóveda mustia de perenne color negro,
de rojas manchas y huesos sembrados están los montes.
Habito una fortaleza de piedras labradas grises,
cuyas frías habitaciones huelen a desesperanza,
hay puertas con letras raras, labrados rostros felices,
enormes torres intactas... nunca osado he escalarlas.
Suelo caminar sonriente en el bosque que rodea,
como una tela de horrendos esqueletos que se abrazan,
mi castillo, cantando libre en mis cálidas tinieblas,
siempre solo siempre libre mientras los segundos pasan.
Ignoraba hasta hace poco el concepto de recuerdo,
más una visión molesta empezó a perturbarme,
vi una luz deslumbrante en un distinto universo,
y dos seres muy extraños, que se besaban riendo.
Una de esas criaturas tenía larga cabellera,
unos ojos grises, bellos de gentileza exquisita,
vestía de luto cerrado y su voz, aunque ligera,
despertó en mi ánimo alegre una sensación distinta.
Era como si algo en ella no me dejara sonreír,
algo llamado deseo, ganas de volver a verla,
sentí lágrimas calientes de mis parpados salir,
y ya no hubo nunca paz, en mis amadas tinieblas.
La dolorosa visión no me dejaba reposar,
me complacía y dolía, era singular tormento,
hasta que llego el momento en que no pude soportar,
y creí que hasta ella yo era capaz de llegar,
así fue que mi mente débil, cuajo temerario intento.
Decidí entonces que debía la torre negra escalar,
sin siquiera saber de cerca que podría haber arriba,
mas una voz en mi interior se dejaba siempre escuchar,
y susurraba incesante que emprendiera la subida.
Así fue que reuniendo entero lo que tengo de valor,
me encarame tembloroso en las imponentes piedras,
y esforzándome infinito y usando todas mis fuerzas,
fui ascendiendo lentamente bañándome en mi sudor.
Cuando mi castillo triste y mi bosque de secos troncos,
distinguía ya muy diminutos, vi con suprema alegría,
que sobre mí los goznes de una puerta repleta de hoscos
signos, deslizarse y abrir sus fuentes, sonrientes parecían.
Con supremo esfuerzo pude atravesar tal portal,
y tan pronto atravesé mi cielo, escaleras encontré,
me incorpore, y empecé una caminata lateral,
ignorando, reitero donde iban mis traspiés.
El pasillo escalonado desemboco en otra puerta,
más pequeña, mas sombría, con una cruz invertida,
aquí es donde parecía flaquear mis diezmadas fuerzas,
mas hice acopio de ellas y flanquee aquella salida.
El espacio que seguía era de tal hermosura,
que vacilante y lloroso tuve que apoyar mi cuerpo,
para admirar con placer las luminosas figuras,
que adornaban con gallardía las paredes de aquel templo.
Había colores brillantes y cosas de metal dorado,
un hombre muerto y en cruz se notaba en las alturas,
su cuerpo era muy blanco y sus ojos bellos, rasgados,
me veían fijo mientras su boca sonreía con dulzura.
Camine por una nave majestuosa y silenciosa,
admirando el mármol, las flores, el incienso, los altares,
descubriendo a cada paso mil sorpresas deliciosas,
empapándome de paz en estos fantásticos lares.
Bailaba y cantaba alegre expresando mi alegría,
nadie parecía oírme por lo que busque una puerta,
que me dejara salir hacia donde brillar advertía,
un cielo de azul intenso de dimensiones eternas.
Cuando al fin la encontré la atravesé palpitante,
enajenado salí y mire maravillado,
muchas casas muy pequeñas, y un ojo que dorado,
sobre todo iluminaba con su resplandor llameante.
No pude ver sin embargo a la dama de mis visiones,
por lo que decidí buscarla en aquellas blancas estancias,
y me dirigí bien presto a la mayor de las mansiones,
con la ilusión infantil de una vez más admirarla.
Apenas [FONT="]habíameacercado hacia el jardín de aquella morada,
pude escuchar embelesado voces de matices varios,
y sin poder contenerme corrí hacía aquella animada,
turba que adivinaba reunida en los floridos estuarios.
Desde una ventana escondida contemple sus rostros bellos,
sus bocas, sus miembros, de sus ojos los destellos,
habían veinte seres hermosos compartiendo alegremente,
y solo deseé con fervor unirme y ser parte de ellos.
Salí de mi escondite lento y ensayando mi sonrisa,
llegué hasta aquel jardín de blancos y sedosos lirios
más, lejos de admitirme en su amable compañía,
huyeron despavoridos articulando con gritos
la repugnancia que yo había inspirado en su vista.
Les dije que los amaba y admiraba su hermosura,
que buscaba entre sus gentes al ángel de mis visiones,
nada detuvo, empero, sus gritos e imprecaciones...
me llamaron monstruo, corrupto, vampiro... creatura.
Llorando asustado hui de aquel lindo jardín,
internándome por donde nunca debí de haber salido...
Darkcruxcrawl.
PS (Quiero acotar que, sin la intención de justificar las fallas que contiene este poema, que me he permitido subirlo de su archivo original, rogando a Uds. disculpen las fallas en la escritura, así como las redundancias. Fue con este poema que gane mi primer comentario en el internet hace 5 años ya, por lo que contiene cierta emotividad que me complacería compartir con Uds., si bien es cierto mi percepción es egoísta... saludos.) [FONT="]
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