GUSTAPOESIA
Poeta recién llegado
Torre de Babel.
La suerte acompañó al mortal,
apareció en su vida como un manantial
que escapa del cauce del rio madre
y retorna al abrazo de tan confortables aguas
recogiendo el frescor del nuevo lecho recorrido.
Ese fue el instante, el momento,
en donde las miradas y palabras,
se intercambiaron entre aquel iluso mortal,
y aquella ninfa floral nacida de una estirpe de valquirias.
Ambos hablaron una misma lengua
y emplearon las mismas palabras,
dando pié al soñador a imaginar que la podría conquistar
sólo con su rica y fluida habla.
Vanidoso y ensoñador mortal.
Con orgullo de hombre se dispuso a construir,
esa torre de Babel cuya cúspide llegaría al cielo,
cielo custodio de la esencia de su amor,
cielo convertido en fortaleza
que secuestra la cúspide de su pasión.
Aquel falo erecto construido,
penetraba arrogante y desgarrador
en las entrañas de un cielo sorprendido,
incapaz de recomponerse del ultraje infringido.
Por aquella dulce y jovial ninfa convertida en altiva diosa,
tamaño ultraje fue contemplado,
y su ira fue desatada al ver reflejado en el hombre
la arrogancia de alcanzar lo inalcanzable
y la insolencia que eso significaba.
De ese modo, decidió confundir al hombre,
no cambiando esa misma lengua que les unía,
sino dando múltiples significados a las palabras
arrojadas hacia ese díscolo amante.
El cual, confuso y desesperado
desgranaba todas las frases exhaladas
por su amor divino, intentando buscar
únicos significados que pudieran aclarar,
la existencia de ese amor recíproco deseado.
La suerte acompañó al mortal,
apareció en su vida como un manantial
que escapa del cauce del rio madre
y retorna al abrazo de tan confortables aguas
recogiendo el frescor del nuevo lecho recorrido.
Ese fue el instante, el momento,
en donde las miradas y palabras,
se intercambiaron entre aquel iluso mortal,
y aquella ninfa floral nacida de una estirpe de valquirias.
Ambos hablaron una misma lengua
y emplearon las mismas palabras,
dando pié al soñador a imaginar que la podría conquistar
sólo con su rica y fluida habla.
Vanidoso y ensoñador mortal.
Con orgullo de hombre se dispuso a construir,
esa torre de Babel cuya cúspide llegaría al cielo,
cielo custodio de la esencia de su amor,
cielo convertido en fortaleza
que secuestra la cúspide de su pasión.
Aquel falo erecto construido,
penetraba arrogante y desgarrador
en las entrañas de un cielo sorprendido,
incapaz de recomponerse del ultraje infringido.
Por aquella dulce y jovial ninfa convertida en altiva diosa,
tamaño ultraje fue contemplado,
y su ira fue desatada al ver reflejado en el hombre
la arrogancia de alcanzar lo inalcanzable
y la insolencia que eso significaba.
De ese modo, decidió confundir al hombre,
no cambiando esa misma lengua que les unía,
sino dando múltiples significados a las palabras
arrojadas hacia ese díscolo amante.
El cual, confuso y desesperado
desgranaba todas las frases exhaladas
por su amor divino, intentando buscar
únicos significados que pudieran aclarar,
la existencia de ese amor recíproco deseado.
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