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La travesÍa

Solaribus

Poeta veterano en el portal
pies+en+la+playa.jpg


[MUSICA]http://galeon.com/solaribus/Amy.wma[/MUSICA]



Fijé mi vista en mitad del horizonte,
puse mis manos a izarme, pues, las velas.
De cara al cielo yo recordé tus ojos.
Teñí ese manto con su color de estrellas.

Busqué los vientos que transportar pudieran
el peso eterno del sol de los abrazos.
Canté a la aurora tu novedad de Musa
y solté amarras de sal para buscarlos.

Mordí los peces maduros del destierro.
La soledad de altamar en la columna.
Iluminaron las fosas de mi espíritu
destellos blancos del brillo de tu luna.

Sirenas grises, feroces atacaron
las proas fuertes con garras tan siniestras.
Mas no pudieron jamás herir de olvido
al corazón navegando hacia tus tierras.

Canción de mar infinito en los oídos
era el Amor por siempre idealizado.
Y, de la piel, la pasión desconocida
fue la noción del sentido más amado.

Descendieron, invasores, en tu playa
todos los soles con todas sus mañanas.
Toda la tarde con toda su belleza,
todas las noches lloviendo hasta las lágrimas.

Hice mi carpa y mi fuego aquí en la arena
antes de entrar con mis huestes en tu selva.
Y espero el grito del Cosmos en la sangre
como se espera la vida en primavera.

Guardo en la carne la herencia de lo angélico,

misterio suave de río y de montaña.
Percibo el signo maduro de los tiempos,
llevo un recuerdo de cielo en las entrañas.

No puedo herir sin un acto de justicia:
es mi destino de cielo disminuido.
Por eso aguardo los tiempos que contengan
Sabiduría y la Luz del Equilibrio.

Dolor y angustia se sienten en el parto
mas el gozo de parir te hace infinita.
Martirio y Cruz son improntas que, imborrables,
van preparando al amor para la Vida.

Como gemido de sol tras esos montes
que renacer otro día ha prometido,
así serán uno a uno los milagros,
reviviendo lo que en noche era marchito.

Hasta entonces respirando sólo a medias
viviré de la promesa de esta gloria.
Serán tus manos de arena mi alimento.
Será tu risa de nácar mi memoria.
 
La fuerza de los vientos
llena las velas y a estribor
van izados los sueños...
entre metáforas vestidas de espumas y sal.


Aplausos y besos Daniel
 
Hola Daniel un carrucel de vibrantes sensaciones en cada una de tus líneas.
"Percibo el signo maduro de los tiempos
llevo un recuerdo de cielo en las entrañas"

Hasta entonces respirando solo a medias
viviré de la promesa de esta groria
serán tus manos de arena mi alimento
será tu risa de nácar mi memoria..
Grato leerte Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
pies+en+la+playa.jpg





Fijé mi vista en mitad del horizonte,
puse mis manos a izarme, pues, las velas.
De cara al cielo yo recordé tus ojos.
Teñí ese manto con su color de estrellas.

Busqué los vientos que transportar pudieran
el peso eterno del sol de los abrazos.
Canté a la aurora tu novedad de Musa
y solté amarras de sal para buscarlos.

Mordí los peces maduros del destierro.
La soledad de altamar en la columna.
Iluminaron las fosas de mi espíritu
destellos blancos del brillo de tu luna.

Sirenas grises, feroces atacaron
las proas fuertes con garras tan siniestras.
Mas no pudieron jamás herir de olvido
al corazón navegando hacia tus tierras.

Canción de mar infinito en los oídos
era el Amor por siempre idealizado.
Y, de la piel, la pasión desconocida
fue la noción del sentido más amado.

Descendieron, invasores, en tu playa
todos los soles con todas sus mañanas.
Toda la tarde con toda su belleza,
todas las noches lloviendo hasta las lágrimas.

Hice mi carpa y mi fuego aquí en la arena
antes de entrar con mis huestes en tu selva.
Y espero el grito del Cosmos en la sangre
como se espera la vida en primavera.

Guardo en la carne la herencia de lo angélico,

misterio suave de río y de montaña.
Percibo el signo maduro de los tiempos,
llevo un recuerdo de cielo en las entrañas.

No puedo herir sin un acto de justicia:
es mi destino de cielo disminuido.
Por eso aguardo los tiempos que contengan
Sabiduría y la Luz del Equilibrio.

Dolor y angustia se sienten en el parto
mas el gozo de parir te hace infinita.
Martirio y Cruz son improntas que, imborrables,
van preparando al amor para la Vida.

Como gemido de sol tras esos montes
que renacer otro día ha prometido,
así serán uno a uno los milagros,
reviviendo lo que en noche era marchito.

Hasta entonces respirando sólo a medias
viviré de la promesa de esta gloria.
Serán tus manos de arena mi alimento.
Será tu risa de nácar mi memoria.



Danielucho
Y en esta travesía es ella quien en todos los momentos de acompaña
es quien siembra en ti, la luz y la esperanza
sólo por ella cruzarás el horizonte
y harás posible las utopías
Mis estrellas y mi cariño
Ana
 
pies+en+la+playa.jpg






Fijé mi vista en mitad del horizonte,
puse mis manos a izarme, pues, las velas.
De cara al cielo yo recordé tus ojos.
Teñí ese manto con su color de estrellas.


Busqué los vientos que transportar pudieran
el peso eterno del sol de los abrazos.
Canté a la aurora tu novedad de Musa
y solté amarras de sal para buscarlos.


Mordí los peces maduros del destierro.
La soledad de altamar en la columna.
Iluminaron las fosas de mi espíritu
destellos blancos del brillo de tu luna.


Sirenas grises, feroces atacaron
las proas fuertes con garras tan siniestras.
Mas no pudieron jamás herir de olvido
al corazón navegando hacia tus tierras.


Canción de mar infinito en los oídos
era el Amor por siempre idealizado.
Y, de la piel, la pasión desconocida
fue la noción del sentido más amado.


Descendieron, invasores, en tu playa
todos los soles con todas sus mañanas.
Toda la tarde con toda su belleza,
todas las noches lloviendo hasta las lágrimas.


Hice mi carpa y mi fuego aquí en la arena
antes de entrar con mis huestes en tu selva.
Y espero el grito del Cosmos en la sangre
como se espera la vida en primavera.


Guardo en la carne la herencia de lo angélico,
misterio suave de río y de montaña.
Percibo el signo maduro de los tiempos,
llevo un recuerdo de cielo en las entrañas.


No puedo herir sin un acto de justicia:
es mi destino de cielo disminuido.
Por eso aguardo los tiempos que contengan
Sabiduría y la Luz del Equilibrio.


Dolor y angustia se sienten en el parto
mas el gozo de parir te hace infinita.
Martirio y Cruz son improntas que, imborrables,
van preparando al amor para la Vida.


Como gemido de sol tras esos montes
que renacer otro día ha prometido,
así serán uno a uno los milagros,
reviviendo lo que en noche era marchito.


Hasta entonces respirando sólo a medias
viviré de la promesa de esta gloria.
Serán tus manos de arena mi alimento.
Será tu risa de nácar mi memoria.



Bella travesía por tu poema,
en imágenes que hacen respirar algo de nostalgia,
y suaves imágenes que llevan mucha dulzura.
un placer haber pasado, un beso:::hug:::
 
Una hermosa gesta de versos haciendo honores en ese camino que finalmente se colma de gloria...Y aún más gloriosa la risa que pernocta con todo su inmensidad en el alma...
Precioso trabajo poético Daniel, preciso, delicado con un alto vuelo lírico que hacen de su lectura un pasaje maravilloso..
Gusto inmenso llegar a la playa de tus sentires y encontrar esta bellísima perla...
Aplausos, besos y todas las estrellas del cielo
Camelia
 
pies+en+la+playa.jpg





Fijé mi vista en mitad del horizonte,
puse mis manos a izarme, pues, las velas.
De cara al cielo yo recordé tus ojos.
Teñí ese manto con su color de estrellas.

Busqué los vientos que transportar pudieran
el peso eterno del sol de los abrazos.
Canté a la aurora tu novedad de Musa
y solté amarras de sal para buscarlos.

Mordí los peces maduros del destierro.
La soledad de altamar en la columna.
Iluminaron las fosas de mi espíritu
destellos blancos del brillo de tu luna.

Sirenas grises, feroces atacaron
las proas fuertes con garras tan siniestras.
Mas no pudieron jamás herir de olvido
al corazón navegando hacia tus tierras.

Canción de mar infinito en los oídos
era el Amor por siempre idealizado.
Y, de la piel, la pasión desconocida
fue la noción del sentido más amado.

Descendieron, invasores, en tu playa
todos los soles con todas sus mañanas.
Toda la tarde con toda su belleza,
todas las noches lloviendo hasta las lágrimas.

Hice mi carpa y mi fuego aquí en la arena
antes de entrar con mis huestes en tu selva.
Y espero el grito del Cosmos en la sangre
como se espera la vida en primavera.

Guardo en la carne la herencia de lo angélico,

misterio suave de río y de montaña.
Percibo el signo maduro de los tiempos,
llevo un recuerdo de cielo en las entrañas.

No puedo herir sin un acto de justicia:
es mi destino de cielo disminuido.
Por eso aguardo los tiempos que contengan
Sabiduría y la Luz del Equilibrio.

Dolor y angustia se sienten en el parto
mas el gozo de parir te hace infinita.
Martirio y Cruz son improntas que, imborrables,
van preparando al amor para la Vida.

Como gemido de sol tras esos montes
que renacer otro día ha prometido,
así serán uno a uno los milagros,
reviviendo lo que en noche era marchito.

Hasta entonces respirando sólo a medias
viviré de la promesa de esta gloria.
Serán tus manos de arena mi alimento.
Será tu risa de nácar mi memoria.





Que belleza de poema Dani, profundo salido desde tu misma entraña se arroja la pasión , el amor a tu musa , que lindo reflejar tanta maravilla en magníficos versos ...felicidades, es un honor leerte
cariños isleños naty
 

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