La trinquesición española...

Jorge Salvador

Poeta adicto al portal
A mis catorce abriles, murió el caudillo
y comenzó en España la dictadura;
nos la metieron tiesa hasta el higadillo
con el camelo aquel de la democracia
los que a su gozo llaman la tu amargura
y a la su vida padre la tu desgracia…

A mis catorce abriles, Juan Carlos puso
sus posaderas magnas en La Zarzuela
y a la merced del pueblo su verbo obtuso;
para ganar prestigio y campechanía
nos restregó cien años la cantinela
de que sin él Tejero se nos comía…

A mis catorce abriles, los comunistas
trituraron a Franco con sus Carrillos
y el destape empezó a embadurnar revistas;
los españoles todos nos la pelamos
hasta empapar de bilis los calzoncillos,
y eyaculando el alma transicionamos…

Y a los abriles esos les sucedieron
muchos otros abriles, pocos mejores;
gobernantes vinieron que retorcieron
lo que estaba derecho. Suárez, marianos,
zapateros, felipes, aznarpastores
y otros muchos demócratas bien tiranos…

Desde entonces ahora trinque y más trinque
programado por ley o por ley de jeta;
quien pillaba un buen cargo se daba al hinque
de quijales en saca en tal vil manera,
que en cuestión de un suspiro la hispana teta
se quedó sin caudales y colgandera…
 
Y ha la teta colgandera la siguen exprimiendo gota a gota extrayéndonos la sangre y resecándonos la piel del toro que fue nuestra España.

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Y ha la teta colgandera la siguen exprimiendo gota a gota extrayéndonos la sangre y resecándonos la piel del toro que fue nuestra España.

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Ya lo creo que sí, fláccida a rabiar la pobre, y todos ahí pegándole chupetones como si no hubiera un mañana...
Acabarán comiéndose hasta el pellejo, qué pena
 
En estos días, re-viendo una famosa película llamada Forrest Gump, me di cuanta de un detalle simpático: El Forrest niño tenía un defecto en la columna vertebral que le impedía caminar , así que el especialista que lo atendía le adosó unos aparatos metálicos, para que pudiera erguirse y, aunque fuera con limitaciones, andar de un lugar a otro. El caso es que el especialista, al probar el efecto de los aparatos en el niño, le comentaba a la madre del mismo poco más o menos lo siguiente: "Señora, el problema de su niño no está en las piernas, ellas están bien... pero tiene la columna más torcida que UN POLÍTICO".

Me hizo mucha gracia aquello, porque si hay algo torcido y retorcido en mi país son los políticos. De hecho, no necesito ni un solo dedo de la mano para contar a los que han sido derechos, rectos, honestos. Aunque debo reconocer que uno o dos lo han intentado.

De manera que parece que es una cosa mundial. No conozco los detalles de la política española, por lo cual no opinaré sobre ella. Pero ciertamente, las llamadas "democracias" del mundo cada día como que tienden a ser más autocráticas o partidocráticas (permítaseme el termino). Las libertades son tales, siempre y cuando uno no "eche vaina", es decir, no se oponga públicamente y con efecto político, a las decisiones de quienes hacen del gobernar y administrar un MANDAR y MANDAR.

En algún momento, la cacareada democracia venezolana de los años 60 a 90 (que desapareció o asesinó a unas cuantas decenas de millar de estudiantes, trabajadorxs, amas de casa, et-caetera) fue calificada desde el extranjero como una "dicta-blanda"... Y ya sabemos que al actual gobierno venezolano se lo califica de dicta-dura desde hace rato, aunque yo más bien lo calificaría de dicta-sucia, dicta-inepta y dicta-necia.

Creo que poemas como el suyo, compañero, contribuyen a desempolvar los niveles de crítica, un elemento esencial para sacudirse de encima las dicta-duras, o blandas, o sucias, o ineptas, o necias... de este mundo. Y a los políticos retorcidos (perdóneseme el pleonasmo).

Lo felicito sinceramente desde esta tierra, que pasó del "realismo mágico" al "irrealismo pervertido", casi al mismo tiempo en que El Gabo escribió sus "Cien años de soledad".

Un abrazo cordial.
 
En estos días, re-viendo una famosa película llamada Forrest Gump, me di cuanta de un detalle simpático: El Forrest niño tenía un defecto en la columna vertebral que le impedía caminar , así que el especialista que lo atendía le adosó unos aparatos metálicos, para que pudiera erguirse y, aunque fuera con limitaciones, andar de un lugar a otro. El caso es que el especialista, al probar el efecto de los aparatos en el niño, le comentaba a la madre del mismo poco más o menos lo siguiente: "Señora, el problema de su niño no está en las piernas, ellas están bien... pero tiene la columna más torcida que UN POLÍTICO".

Me hizo mucha gracia aquello, porque si hay algo torcido y retorcido en mi país son los políticos. De hecho, no necesito ni un solo dedo de la mano para contar a los que han sido derechos, rectos, honestos. Aunque debo reconocer que uno o dos lo han intentado.

De manera que parece que es una cosa mundial. No conozco los detalles de la política española, por lo cual no opinaré sobre ella. Pero ciertamente, las llamadas "democracias" del mundo cada día como que tienden a ser más autocráticas o partidocráticas (permítaseme el termino). Las libertades son tales, siempre y cuando uno no "eche vaina", es decir, no se oponga públicamente y con efecto político, a las decisiones de quienes hacen del gobernar y administrar un MANDAR y MANDAR.

En algún momento, la cacareada democracia venezolana de los años 60 a 90 (que desapareció o asesinó a unas cuantas decenas de millar de estudiantes, trabajadorxs, amas de casa, et-caetera) fue calificada desde el extranjero como una "dicta-blanda"... Y ya sabemos que al actual gobierno venezolano se lo califica de dicta-dura desde hace rato, aunque yo más bien lo calificaría de dicta-sucia, dicta-inepta y dicta-necia.

Creo que poemas como el suyo, compañero, contribuyen a desempolvar los niveles de crítica, un elemento esencial para sacudirse de encima las dicta-duras, o blandas, o sucias, o ineptas, o necias... de este mundo. Y a los políticos retorcidos (perdóneseme el pleonasmo).

Lo felicito sinceramente desde esta tierra, que pasó del "realismo mágico" al "irrealismo pervertido", casi al mismo tiempo en que El Gabo escribió sus "Cien años de soledad".

Un abrazo cordial.
Hola, César. Sin duda es desolador advertir cómo la política, que debería servir para crear unión y concordia, se ha convertido en estos tiempos en un salvoconducto para el robo y el engaño, da igual en qué lugar del mundo o cuál sea la ideología. Los niveles de sometimiento a que se ha llevado al mundo durante esta "plandemia" superan a mi juicio todo lo imaginable, y lo que nos espera en lo sucesivo prefiero no imaginarlo.
En cualquier caso, la culpa es del pueblo y sólo del pueblo, por permitir sin hacer nada que estos desalmados sigan en sus puestos hagan lo que hagan. La ignorancia es el peor enemigo de un pueblo que, con tal de no mojarse y sentirse seguro dentro de la falsa seguridad que le ofrecen, lo da todo por bueno, se dejar confinar, arruinar, poner bozal y, finalmente, ruega por una vacuna que cree ingenuamente que le va a salvar de algo.
Pero bueno, me he ido del tema, aquí lo que traté de exponer es la vida y muerte de mi país, al que el social comunismo y la plandemia pronto llevarán a la tumba para orgullo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, sus definitivos enterradores.
Gracias por tus palabras, amigo. Al menos a uno le queda la palabra para desahogarse.
Vaya mi abrazo de vuelta
 

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