La triste canción
Recorrer la estación,
subir el tren y no hallarte,
confundirte con lo inanimado;
imaginar que eres tú,
quien lame la sangre de mi rodilla
por caídas de tanto buscarte,
en cada ser, en cada luz,
en cada aire familiar
en cada sueño que florece
y se marchita al despertar
en la canción que tararea tu nombre
y me recuerda los besos viejos;
en la mirada ciega
que muere al tacto,
sólo me queda seguir la espera
y sostener el quebranto
ange
Recorrer la estación,
subir el tren y no hallarte,
confundirte con lo inanimado;
imaginar que eres tú,
quien lame la sangre de mi rodilla
por caídas de tanto buscarte,
en cada ser, en cada luz,
en cada aire familiar
en cada sueño que florece
y se marchita al despertar
en la canción que tararea tu nombre
y me recuerda los besos viejos;
en la mirada ciega
que muere al tacto,
sólo me queda seguir la espera
y sostener el quebranto
ange