Me duelen los huesos
por no comer las hojas verdes
que me ofrece la vida.
Los pies y labios agrietados
duelen con cada bocado de aire.
Duele el amor por uno mismo
y por las causas perdidas,
duele el vientre de la madre
que trae vidas a la muerte.
La fe blasfemada
en cada noche turbia.
Duele el rostro de la inocencia
cayéndose a pedazos
como una estatua sucia.
Me duelen las uñas,
mi sexo,
el vientre
violado moralmente,
me duele cada 27 de diciembre
cuando la soledad es una pantera
elegante que se come cada viernes.
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