Oscar-Pineda
Poeta asiduo al portal
Los ojos del poeta estaban lloroso
sus pupilas, no podían disimular
el enojo que tenía al despertar
con el rostro trasnochado y penoso.
El semblante valiente y melodioso
aquel adorno mágico para bailar
se penetraba como una luz solar
cuando soltaba su verso amoroso.
Ya no se escucha cantar con ternura
porque le despojaron su hermosura
cuando vio, que se secaba aquella flor.
La agonía de aquel atardecer
hizo revivir su profundo padecer
al sentir el vacío, de su fiel amor.
sus pupilas, no podían disimular
el enojo que tenía al despertar
con el rostro trasnochado y penoso.
El semblante valiente y melodioso
aquel adorno mágico para bailar
se penetraba como una luz solar
cuando soltaba su verso amoroso.
Ya no se escucha cantar con ternura
porque le despojaron su hermosura
cuando vio, que se secaba aquella flor.
La agonía de aquel atardecer
hizo revivir su profundo padecer
al sentir el vacío, de su fiel amor.