sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tristeza es la lágrima que derrama,
es la que une a los sentimientos
que cunden en el adiós para ejercitar a la emoción.
es la que une a los sentimientos
que cunden en el adiós para ejercitar a la emoción.
El abanico del adiós,
es victima del interior,
cuando caen las poesías y se vuelve el sol de piedra.
es victima del interior,
cuando caen las poesías y se vuelve el sol de piedra.
El farol de alarma
se integra en la rutina de un adiós desconsolado,
cuando de rama caída
se vuelven a unir los lazos
y esa rama se tuerce en el ombligo del destino.
se integra en la rutina de un adiós desconsolado,
cuando de rama caída
se vuelven a unir los lazos
y esa rama se tuerce en el ombligo del destino.
Pecados como circunstancias,
se van en el camino sin esperanzas,
que urgen en el destino
que caen en el soplo del olvido
cuando el tiempo sea el pasado de su encuentro,
cuando las almas maten
estará la pobreza en el sentir de la palabra.
se van en el camino sin esperanzas,
que urgen en el destino
que caen en el soplo del olvido
cuando el tiempo sea el pasado de su encuentro,
cuando las almas maten
estará la pobreza en el sentir de la palabra.
Adiós en en el sentir,
que palabra sería ignorada
si en una curva acostada
se tuerce la gota de un sudor esponjoso
que cae a los labios sordos,
que se va al adiós para siempre,
que raro es llevar la marcha sin
saber a donde van tus lágrimas rebotadas
hasta el último camino
que es tu mirada.
que palabra sería ignorada
si en una curva acostada
se tuerce la gota de un sudor esponjoso
que cae a los labios sordos,
que se va al adiós para siempre,
que raro es llevar la marcha sin
saber a donde van tus lágrimas rebotadas
hasta el último camino
que es tu mirada.
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