sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tristeza siempre ha sido la lágrima de un temor,
de un adiós,
de una mirada que baja sus ojos hasta verse atada,
de no poder verse en el horizonte de una llama,
del puente ha la nada,
de verse entre deseos de acoplar una felicidad irreal,
que en realidad nos lleva hasta el dolor,
entre lágrimas que nos recuerdan,
para acordarnos que en el tiempo se comienza la realidad unida al sentimiento,
que nos dirá una palabra que consuela a la luz de unos ojos que lloran para decirnos todo,
sin caer al precipicio,
pues nuestros seres queridos nos arrastran antes a lo positivo que a lo negativo
al sentirse querida la palabra amada.
de un adiós,
de una mirada que baja sus ojos hasta verse atada,
de no poder verse en el horizonte de una llama,
del puente ha la nada,
de verse entre deseos de acoplar una felicidad irreal,
que en realidad nos lleva hasta el dolor,
entre lágrimas que nos recuerdan,
para acordarnos que en el tiempo se comienza la realidad unida al sentimiento,
que nos dirá una palabra que consuela a la luz de unos ojos que lloran para decirnos todo,
sin caer al precipicio,
pues nuestros seres queridos nos arrastran antes a lo positivo que a lo negativo
al sentirse querida la palabra amada.
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