Bruno Insurgente
Poeta fiel al portal
Hoy la tristeza ha golpeado mi puerta,
yo no le abrí, pero entro,
dentro, todo lo que era color y vida
en lúgubre y muerte, se torno
una espesa niebla, todo lo invadió
abriéndose paso entre los cuerpos
inundo todas las salas,
las vacías y las habitadas.
El cristal, oscuro se quedo
y mi rostro, nunca mas reflejó
el flojo suspiro, nunca tuvo tanto sentido
en estos cuerpos que todo lo reducen
para así tornar más fácil su existir.
Habladurías de amor, sin amor
no van a ningún lado,
o si no, entre la falsa maleza
se disipan, perdiendo argumentos
frente a los vientos polvorientos,
que vuelven, cuando las certezas,
agonizan.
yo no le abrí, pero entro,
dentro, todo lo que era color y vida
en lúgubre y muerte, se torno
una espesa niebla, todo lo invadió
abriéndose paso entre los cuerpos
inundo todas las salas,
las vacías y las habitadas.
El cristal, oscuro se quedo
y mi rostro, nunca mas reflejó
el flojo suspiro, nunca tuvo tanto sentido
en estos cuerpos que todo lo reducen
para así tornar más fácil su existir.
Habladurías de amor, sin amor
no van a ningún lado,
o si no, entre la falsa maleza
se disipan, perdiendo argumentos
frente a los vientos polvorientos,
que vuelven, cuando las certezas,
agonizan.