Leonel_Samoro
Poeta recién llegado
La tumba sagrada...
¿Qué queda en los corazones, mi amor,
después de haber muerto en los labios
un beso?
Acaso las sombras sedientas de noche,
tal véz las voces perdidas del deseo,
o quizá las lanzas austeras de la soledad...
¿Que queda en el templo del alma
después de la sangre vertida en silencio?
Los días que caminamos entrelazados,
las gotas de sudor que mezclamos,
o las promesas que nunca cumplimos...
¿A dónde van los sueños que se derrumban
del castillo de naipes de los años?
Se van como una brisa llorando en otoño,
parten para no volver jamás a nosotros,
o se marchan con la pesada mochila
de la culpabilidad...
¿Qué queda en los corazones, mi amor,
después de perder toda esperanza?
La sensación desgarradora de la agonía,
la impotencia descomunal de la angustia,
o la coraza maldita de la decepción...
En una ladera oculta.
En un cementerio de cuerpos vivos.
Bañada por una fina y delicada hebra de
oscuridad,
yace la tumba sagrada de nuestro amor
y en su lápida no hay nombres ni epitafios,
tan sólo olvido...
¿Qué queda en los corazones, mi amor,
después de haber muerto en los labios
un beso?
Acaso las sombras sedientas de noche,
tal véz las voces perdidas del deseo,
o quizá las lanzas austeras de la soledad...
¿Que queda en el templo del alma
después de la sangre vertida en silencio?
Los días que caminamos entrelazados,
las gotas de sudor que mezclamos,
o las promesas que nunca cumplimos...
¿A dónde van los sueños que se derrumban
del castillo de naipes de los años?
Se van como una brisa llorando en otoño,
parten para no volver jamás a nosotros,
o se marchan con la pesada mochila
de la culpabilidad...
¿Qué queda en los corazones, mi amor,
después de perder toda esperanza?
La sensación desgarradora de la agonía,
la impotencia descomunal de la angustia,
o la coraza maldita de la decepción...
En una ladera oculta.
En un cementerio de cuerpos vivos.
Bañada por una fina y delicada hebra de
oscuridad,
yace la tumba sagrada de nuestro amor
y en su lápida no hay nombres ni epitafios,
tan sólo olvido...