silveriddragon
Poeta adicto al portal
últimamente me lo pregunto. ¿Cuál es la pareja perfecta padre?
Hijo, no existe lo perfecto. Solo busca a la persona que te lleve al centro de tu propio ser.
Palabras de un chamán a su hijo
I
Tsukihime duerme intranquila esa noche. A su lado está Alessandro Costa quien está muy cansado después de buscar durante meses la pista de Dot.
Ella por lo general duerme con la mano enlazada a la de Alessandro. Eso le da seguridad. Pero en esta ocasión se ha soltado y está hecha un ovillo.
En sus sueños puede ver algo difuminado, nebuloso. Se trata de un hombre que camina llevando un caballo. Parece un campesino con ropas limpias y blancas. Tsukihime en el sueño no tiene el cabello negro si no rubio como antes de su trasformación. Sus manos están limpias de marcas. Ella camina hasta un río que fluye cerca de donde está. Puede ver sus ojos que no tienen el punto rojo que los caracteriza por su don de clarividencia. Es como si volviera a ser la misma de antes. Y eso le causa temor.
El hombre la mira mientras está absorta contemplando su imagen en el río y se acerca a ella.
Al estar a un paso le habla - ¿Estás bien? Te noto preocupada mujer lunar.
Ella solo voltea a verlo y nota que trae varios lazos consigo colgando de su hombro izquierdo.
- Tú eres...¿la muerte?
- ¿La muerte? No, me han confundido muchas veces con él, pero no. Yo construyo el enlace entre la gente que va a morir y sus seres más queridos, para que estén protegidos.
Tsukihime no comprende por que está ese sujeto en su sueño.
- Tú has llevado una carga muy pesada Tsukihime. Desde que salvaste a ese muchacho con tu acto de amor el destino te dio el don de clarividencia.
- Has venido a decirme algo, ¿no es así?
- Aquí tus poderes no funcionan. Estamos en la puerta entre la vida y la condena. Nadie puede saber cuando será cruzada. Quiero que veas algo en el río.
El hombre arroja una especie de anzuelo al río con una cuerda muy fina. Después de un rato lo jala y obtiene de él un lazo verde.
- Este lazo ha estado perdido por años. Quiero que busques a la persona que es dueña de él y se lo des.
- ¿Porqué no lo haces en persona?
- Esa persona no puede morir pero tampoco vivir. Está atrapado. Libéralo mujer lunar. Si lo haces te daré la cura a tu maldición. Tú eliges.
Tsukihime quería seguir hablando con él pero en ese instante el sol que ilumina la escena se apaga y se ve una luna roja en el cielo. Después de eso siente como su cuerpo va cambiando nuevamente. Su cabello se torna obscuro, las marcas de sus manos vuelven y ve por un momento una premonición: una mujer llora al lado de una cama de hospital, Y en la cama está un hombre quizás de su misma edad que acaba de despertar.
II
Al día siguiente Blooming despierta en su cuarto dentro de la mansión. No recuerda exactamente como llegó la noche anterior y sentada en una especie de butaca está Francesca Gallo como si estuviese esperando a que despierte.
Ellas no se hablan mucho pero cuando lo hacen pueden platicar de manera fluida. Es como si fueran viejas amigas que se reencuentran después de mucho tiempo. La psicóloga sin embargo en esta ocasión la mira como si le reprochara algo.
- ¿Blooming? De verdad esto que estás haciendo amiga... ¡Me preocupas! ¿Recuerdas qué pasó anoche?
La dueña, ama y señora de la mansión se estira bostezando y se levanta de un salto. Solo así se da cuenta de que trae puesta una playera larga con la leyenda "Breaking hearts" en lugar de su camisón favorito para dormir.
- ¿Qué es esto?
- Ya veo... no lo recuerdas... - dice Francesca mientras se levanta para mostrarle su celular. - grabé algo de lo que pasó anoche...
Pone un video de quizás una media hora de duración. Mientras Blooming lo ve no se reconoce. Está hablando en italiano en lugar de hacerlo en inglés británico. Está ebria y baila con una persona imaginaria, también bebe con él. Cuando Freckles se acerca a ella para tratar de llevarla a su cuarto Blooming lo agarra del hombro y le sirve varias copas.
Freckles intenta entonces cargarla y es donde se pone el asunto más raro.
Blooming abraza a Freckles mientras llora. Le reclama que la deje en paz, que quiere olvidarlo, y menciona el nombre de Alejandro.
Después de eso pasa al inglés británico y se enfurece. Patea a Freckles quien cae. Alessandro tiene que intervenir y se la lleva a su cuarto mientras Blooming intenta golpearlo con los puños cerrados. Al final la dejan encerrada con Francesca quien trata de calmarla.
Al terminar de reproducirse el video Francesca abraza a Blooming quien está como intranquila después de verlo.
- ¿Estás bien Blooming? ¿Porqué te pusiste así? Nos preocupas. Quizás ya no está Dot pero creo que somos como una familia.
- Frances, yo.... no sé.. - comienza a llorar - es que...lo extraño..
- ¿A quién?
- Pero él no puede regresar. Me hago ilusiones de que volverá y no lo hace... Nunca lo hace--- Lo amo... quiero verlo..
- Desahógate Blooming. Aquí estoy yo para ti,
- Frances.. nadie puede ayudarlo. Ni yo con todo este dinero, ni Dot con su máquina, nadie.. Solo quiero verlo.
- ¿él es .... Alejandro?
- Si... Alejandro... Mi único y verdadero amor...
III
Tsukihime ha despertado y está contemplando el rostro de Silver. Sonríe mientras pasa la mano alrededor de su cabello enmarañado y su mentón.
Silver sigue durmiendo. Está realmente cansado. Un día antes cuando estaba Blooming en estado inconveniente fue despertado para que la llevara a su cuarto. Entre sueños Silver pronuncia el verdadero nombre de Tsukihime: Karol.
Ella no puede evitar enternecerse con ello. Le toma la mano enlazándola con la suya. No quiere tener premoniciones en este instante, solo quiere contemplarlo.
Recuerda cuando lo conoció y como ellos parecían sentir incomodidad al verse. Ella sabía que iba a enamorarse de él pero aún así al verlo le causaba una sensación de rechazo. Era una persona muy impulsiva, aunque valiente y quizás un tanto astuto. En cambio Silver se mostraba indiferente y en una ocasión ni siquiera la veía a los ojos cuando estaban hablando de Francesca Gallo.
Tsukihime notaba cierta afinidad entre Silver y Francesca pero no veía algo más, Eso le causaba curiosidad por que siempre los encontraba hablando en voz baja acerca de planes y decisiones. Después de todo fueron los primeros en conocer a Dot.
Todo quizás hubiera seguido así hasta que un día Tsukihime salió de la mansión y paseaba en la noche mirando un espacio en el jardín lleno de rosas, Ella las veía y les hablaba como si se trataran de personas, Las iba nombrando y las acariciaba permitiéndose no tener esa aura de misterio que siempre la envuelve.
Comenzó a cantar, algo que no hacía hace mucho tiempo con una voz clara aunque débil a la luz de la luna. Fue interrumpida por un estornudo. Ahí detrás de una pared de arbustos estaba una banca y acostado en la banca estaba Silver con la cara tapada con una pequeña manta.
Tsukihime se le acercó sin hablarle y al sentarse en la misma banca Silver comenzó a hablar.
- No cantas mal. Continúa...
- ¿Qué haces aquí Silver?
- No podía dormir. A veces me pasa, tengo insomnio, sueño con alguien y despierto. Aquí afuera me relajo más.
- ¿Es una mujer?
- Lo olvidaba... Eres una especie de hechicera.. Si, una mujer. No puedo olvidarla...
- Es natural. Se quisieron mucho. ¿No crees que está en un lugar mejor?
- Si, en un lugar mejor... Pero yo no... Yo... no sé como olvidarla...
- Alma... - dice Tsukihime sin más y Silver se voltea a un lado como si se sintiera incómodo.
- Si, se llamaba Alma. -
- Lo siento, No quería incomodarte, Es solo que este don a veces no lo puedo controlar...
- No me molestas Tsukihime. Bueno quizás un poco tu acento.... pero nada más.
- ¿No te importan las marcas en mis manos?
- Ja... para nada. Tu... vestimenta me dice cosas raras ¿sabes? En donde crecí vestir de negro y con vestido así es señal de luto... de tristeza. ¿tú.... ahmm... has perdido a alguien?
- Si,,,
- Ahora entiendo.. padecemos de lo mismo. Tenemos nostalgia por alguien... - Silver alargó la mano - ¡Dame tu mano!
Tsukihime no supo como reaccionar pero confío. Después de un rato tomó la mano ofrecida
Silver notó que su temperatura era fría mientras que él parecía siempre tener la piel tibia. Al contacto sus manos se regulaban. - Tsukihime, tú estás sola y yo estoy solo. No digamos nada, solo quedémonos aquí a escuchar la noche. Si quieres cantar hazlo, me gustó como lo hiciste. Veamos si juntos podemos hacernos dormir.
Y así estuvieron un largo rato esa noche sin decirse una palabra hasta que los venció el sueño.
Hijo, no existe lo perfecto. Solo busca a la persona que te lleve al centro de tu propio ser.
Palabras de un chamán a su hijo
I
Tsukihime duerme intranquila esa noche. A su lado está Alessandro Costa quien está muy cansado después de buscar durante meses la pista de Dot.
Ella por lo general duerme con la mano enlazada a la de Alessandro. Eso le da seguridad. Pero en esta ocasión se ha soltado y está hecha un ovillo.
En sus sueños puede ver algo difuminado, nebuloso. Se trata de un hombre que camina llevando un caballo. Parece un campesino con ropas limpias y blancas. Tsukihime en el sueño no tiene el cabello negro si no rubio como antes de su trasformación. Sus manos están limpias de marcas. Ella camina hasta un río que fluye cerca de donde está. Puede ver sus ojos que no tienen el punto rojo que los caracteriza por su don de clarividencia. Es como si volviera a ser la misma de antes. Y eso le causa temor.
El hombre la mira mientras está absorta contemplando su imagen en el río y se acerca a ella.
Al estar a un paso le habla - ¿Estás bien? Te noto preocupada mujer lunar.
Ella solo voltea a verlo y nota que trae varios lazos consigo colgando de su hombro izquierdo.
- Tú eres...¿la muerte?
- ¿La muerte? No, me han confundido muchas veces con él, pero no. Yo construyo el enlace entre la gente que va a morir y sus seres más queridos, para que estén protegidos.
Tsukihime no comprende por que está ese sujeto en su sueño.
- Tú has llevado una carga muy pesada Tsukihime. Desde que salvaste a ese muchacho con tu acto de amor el destino te dio el don de clarividencia.
- Has venido a decirme algo, ¿no es así?
- Aquí tus poderes no funcionan. Estamos en la puerta entre la vida y la condena. Nadie puede saber cuando será cruzada. Quiero que veas algo en el río.
El hombre arroja una especie de anzuelo al río con una cuerda muy fina. Después de un rato lo jala y obtiene de él un lazo verde.
- Este lazo ha estado perdido por años. Quiero que busques a la persona que es dueña de él y se lo des.
- ¿Porqué no lo haces en persona?
- Esa persona no puede morir pero tampoco vivir. Está atrapado. Libéralo mujer lunar. Si lo haces te daré la cura a tu maldición. Tú eliges.
Tsukihime quería seguir hablando con él pero en ese instante el sol que ilumina la escena se apaga y se ve una luna roja en el cielo. Después de eso siente como su cuerpo va cambiando nuevamente. Su cabello se torna obscuro, las marcas de sus manos vuelven y ve por un momento una premonición: una mujer llora al lado de una cama de hospital, Y en la cama está un hombre quizás de su misma edad que acaba de despertar.
II
Al día siguiente Blooming despierta en su cuarto dentro de la mansión. No recuerda exactamente como llegó la noche anterior y sentada en una especie de butaca está Francesca Gallo como si estuviese esperando a que despierte.
Ellas no se hablan mucho pero cuando lo hacen pueden platicar de manera fluida. Es como si fueran viejas amigas que se reencuentran después de mucho tiempo. La psicóloga sin embargo en esta ocasión la mira como si le reprochara algo.
- ¿Blooming? De verdad esto que estás haciendo amiga... ¡Me preocupas! ¿Recuerdas qué pasó anoche?
La dueña, ama y señora de la mansión se estira bostezando y se levanta de un salto. Solo así se da cuenta de que trae puesta una playera larga con la leyenda "Breaking hearts" en lugar de su camisón favorito para dormir.
- ¿Qué es esto?
- Ya veo... no lo recuerdas... - dice Francesca mientras se levanta para mostrarle su celular. - grabé algo de lo que pasó anoche...
Pone un video de quizás una media hora de duración. Mientras Blooming lo ve no se reconoce. Está hablando en italiano en lugar de hacerlo en inglés británico. Está ebria y baila con una persona imaginaria, también bebe con él. Cuando Freckles se acerca a ella para tratar de llevarla a su cuarto Blooming lo agarra del hombro y le sirve varias copas.
Freckles intenta entonces cargarla y es donde se pone el asunto más raro.
Blooming abraza a Freckles mientras llora. Le reclama que la deje en paz, que quiere olvidarlo, y menciona el nombre de Alejandro.
Después de eso pasa al inglés británico y se enfurece. Patea a Freckles quien cae. Alessandro tiene que intervenir y se la lleva a su cuarto mientras Blooming intenta golpearlo con los puños cerrados. Al final la dejan encerrada con Francesca quien trata de calmarla.
Al terminar de reproducirse el video Francesca abraza a Blooming quien está como intranquila después de verlo.
- ¿Estás bien Blooming? ¿Porqué te pusiste así? Nos preocupas. Quizás ya no está Dot pero creo que somos como una familia.
- Frances, yo.... no sé.. - comienza a llorar - es que...lo extraño..
- ¿A quién?
- Pero él no puede regresar. Me hago ilusiones de que volverá y no lo hace... Nunca lo hace--- Lo amo... quiero verlo..
- Desahógate Blooming. Aquí estoy yo para ti,
- Frances.. nadie puede ayudarlo. Ni yo con todo este dinero, ni Dot con su máquina, nadie.. Solo quiero verlo.
- ¿él es .... Alejandro?
- Si... Alejandro... Mi único y verdadero amor...
III
Tsukihime ha despertado y está contemplando el rostro de Silver. Sonríe mientras pasa la mano alrededor de su cabello enmarañado y su mentón.
Silver sigue durmiendo. Está realmente cansado. Un día antes cuando estaba Blooming en estado inconveniente fue despertado para que la llevara a su cuarto. Entre sueños Silver pronuncia el verdadero nombre de Tsukihime: Karol.
Ella no puede evitar enternecerse con ello. Le toma la mano enlazándola con la suya. No quiere tener premoniciones en este instante, solo quiere contemplarlo.
Recuerda cuando lo conoció y como ellos parecían sentir incomodidad al verse. Ella sabía que iba a enamorarse de él pero aún así al verlo le causaba una sensación de rechazo. Era una persona muy impulsiva, aunque valiente y quizás un tanto astuto. En cambio Silver se mostraba indiferente y en una ocasión ni siquiera la veía a los ojos cuando estaban hablando de Francesca Gallo.
Tsukihime notaba cierta afinidad entre Silver y Francesca pero no veía algo más, Eso le causaba curiosidad por que siempre los encontraba hablando en voz baja acerca de planes y decisiones. Después de todo fueron los primeros en conocer a Dot.
Todo quizás hubiera seguido así hasta que un día Tsukihime salió de la mansión y paseaba en la noche mirando un espacio en el jardín lleno de rosas, Ella las veía y les hablaba como si se trataran de personas, Las iba nombrando y las acariciaba permitiéndose no tener esa aura de misterio que siempre la envuelve.
Comenzó a cantar, algo que no hacía hace mucho tiempo con una voz clara aunque débil a la luz de la luna. Fue interrumpida por un estornudo. Ahí detrás de una pared de arbustos estaba una banca y acostado en la banca estaba Silver con la cara tapada con una pequeña manta.
Tsukihime se le acercó sin hablarle y al sentarse en la misma banca Silver comenzó a hablar.
- No cantas mal. Continúa...
- ¿Qué haces aquí Silver?
- No podía dormir. A veces me pasa, tengo insomnio, sueño con alguien y despierto. Aquí afuera me relajo más.
- ¿Es una mujer?
- Lo olvidaba... Eres una especie de hechicera.. Si, una mujer. No puedo olvidarla...
- Es natural. Se quisieron mucho. ¿No crees que está en un lugar mejor?
- Si, en un lugar mejor... Pero yo no... Yo... no sé como olvidarla...
- Alma... - dice Tsukihime sin más y Silver se voltea a un lado como si se sintiera incómodo.
- Si, se llamaba Alma. -
- Lo siento, No quería incomodarte, Es solo que este don a veces no lo puedo controlar...
- No me molestas Tsukihime. Bueno quizás un poco tu acento.... pero nada más.
- ¿No te importan las marcas en mis manos?
- Ja... para nada. Tu... vestimenta me dice cosas raras ¿sabes? En donde crecí vestir de negro y con vestido así es señal de luto... de tristeza. ¿tú.... ahmm... has perdido a alguien?
- Si,,,
- Ahora entiendo.. padecemos de lo mismo. Tenemos nostalgia por alguien... - Silver alargó la mano - ¡Dame tu mano!
Tsukihime no supo como reaccionar pero confío. Después de un rato tomó la mano ofrecida
Silver notó que su temperatura era fría mientras que él parecía siempre tener la piel tibia. Al contacto sus manos se regulaban. - Tsukihime, tú estás sola y yo estoy solo. No digamos nada, solo quedémonos aquí a escuchar la noche. Si quieres cantar hazlo, me gustó como lo hiciste. Veamos si juntos podemos hacernos dormir.
Y así estuvieron un largo rato esa noche sin decirse una palabra hasta que los venció el sueño.
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