Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
La última página
He golpeado tantas veces
mi humano corazón
sobre la floresta de tu imagen,
que en carne viva y engastado
va reducido en las palmas de tus caprichos.
las ápteras estrofas
que recitaba con Chopin ,
enajenadas miran el cause hondo de tus desprecios,
sin saber que me atraviesa un invierno,
sin una sombrilla, ni la calidez de la esperanza.
Los pañuelos consoladores
vuelan tan alto de mis ojos,
que entendí
que mis brazos son muy pequeños
para pelear por este amor.
¿ recuerdas el pentagrama que memorizaba
en la quietud de tus besos?
Está perdido , como yo.
Clavado en una embetunada pared
se agrieta el vidrio que divide el umbral de mis ojos
envueltos del harapo nocturno,
frívolos como tu adiós,
apagados como nuestro amor.
Tus temperamentos encontrados
presagiaron el final de una historia
a la que no di vuelta de hoja,
sino más bien, cerré el libro
y lo volví a leer.
Con tanta intensidad como al principio,
Hasta que me volví en tu memoria
una hipérbole de recuerdos desechados...
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