Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
El paso cristalino ha avergonzado mi mirar
no me mires llorar ni sientas compasión,
que son gotas del alma en un mar.
Inmenso como la soledad de mi corazón.
Derramas las fragancias que el aire trasmite
te han seguido mis pasos ciegos de a poco,
y te hallan reposando en las aromas del deleite.
Te sigo de puntitas con un corazón ya loco.
Te seguiré esperando aún cuando los surcos de mi piel
ya no necesiten de la humedad de mis lágrimas,
aún después de la férrea promesa de la luna fiel.
De seguir alumbrándome en todas mis noches frías.
El faro encallado a quedado en una única sombra
sin la luminosidad compañera de tu mirar,
varada mi barca la amenazan con borrarte de mi proa.
Este puerto parece un velero de botella arrojada a la mar.
Crucificadme en tus brazos extendidos
persigna mi frente y peina mi alma furtiva,
camina junto a mis pasos perdidos.
Vuelve a ser mi poesía devuélveme la vida.
Tu voz me visita en forma de viento
y me hablas quedito a través del recuerdo,
has estampado un ocaso en lo que siento.
Y mi noche duerme mientras me pierdo.
Vuelve entre las páginas sueltas
entre el carnaval de días sin prisa,
para verte con tus palabras esbeltas.
Alegre con tu esmalte sonrisa.
Las mariposas besan en esta última primavera
los pétalos virginales de botones sin abrir,
ante la llegada del invierno que dormirá esta quimera.
Que guardará a este corazón, flor que no volverá a latir.
no me mires llorar ni sientas compasión,
que son gotas del alma en un mar.
Inmenso como la soledad de mi corazón.
Derramas las fragancias que el aire trasmite
te han seguido mis pasos ciegos de a poco,
y te hallan reposando en las aromas del deleite.
Te sigo de puntitas con un corazón ya loco.
Te seguiré esperando aún cuando los surcos de mi piel
ya no necesiten de la humedad de mis lágrimas,
aún después de la férrea promesa de la luna fiel.
De seguir alumbrándome en todas mis noches frías.
El faro encallado a quedado en una única sombra
sin la luminosidad compañera de tu mirar,
varada mi barca la amenazan con borrarte de mi proa.
Este puerto parece un velero de botella arrojada a la mar.
Crucificadme en tus brazos extendidos
persigna mi frente y peina mi alma furtiva,
camina junto a mis pasos perdidos.
Vuelve a ser mi poesía devuélveme la vida.
Tu voz me visita en forma de viento
y me hablas quedito a través del recuerdo,
has estampado un ocaso en lo que siento.
Y mi noche duerme mientras me pierdo.
Vuelve entre las páginas sueltas
entre el carnaval de días sin prisa,
para verte con tus palabras esbeltas.
Alegre con tu esmalte sonrisa.
Las mariposas besan en esta última primavera
los pétalos virginales de botones sin abrir,
ante la llegada del invierno que dormirá esta quimera.
Que guardará a este corazón, flor que no volverá a latir.
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