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La última tarde

Eduardo Morguenstern

Poeta que considera el portal su segunda casa
LA ÚLTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



Eduardo Morguenstern (17.02.09)
 
Última edición por un moderador:
LA ULTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”

Eduardo Morguenstern (17.02.09)
Breve e intenso en palabras muy buen escrito, la palabras última lleva acento grato leerle saludos
 
Ah, cuando las palabras matan la magia del momento...tarde de sincerar donde el poema recoge el gesto y lo deja abierto en el espejo de agua.

Un gran abracito de admiración y de estrellas al poeta, al ser humano grande que eres Eduardo.!
 
LA ÚLTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



Eduardo Morguenstern (17.02.09)

¡Tenía ganas de verle
le echaba de menos ! "caballero"
¡ ay ! ¿ cómo es posible ?
dibujar paisaje tan bello
y hacer una hemosura del dolor.
¡ Eres poeta ! ¡ sí señor !
Un abrazo de calor
 
Gracias Ann (Tuti) por tu muy amable visita!
No me envanezco por lo de "ser humano grande" con los 30 kilos de exceso que forman parte de mi carrocería!
Cariños por 10 elevada a la enésima potencia.
Eduardo.
 
LA ÚLTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



Eduardo Morguenstern (17.02.09)



querido amigo Eduardo, no se por que parece que nos tocaron de pronto las mismas situaciones, o sera que cada ser humano pasa por las mismas, un placer leerte colega , mis estrellas para tan sentido poema
 
Gracias, César!. Yo no lo he vivido. Lo imagino, como en la mayoría si no en todos mis poemas. A nadie deseo importunar con las cosas que he vivido.
Un gusto enorme tu visita, amigo.
Eduardo.
 
la Última tarde


fue al caer la tarde junto al lago.
estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[font=&quot]-[/font]“debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



eduardo morguenstern (17.02.09)

eduardo, magnifico escenario y tu, de paso, colmado de emociones en ese adios,...los vaivenes amorosos, siempre ajenos a todo.

Otra genial creacion tuya, mi amigo.

Mis afectos mayores compatriota!!!

Jorge
 

Eduardo:

considero que este es el final más tajante y triste que he leido.
La magen era toda belleza..!
Y de pronto...suaasss!!! la guillotina!
Le cambié el sentido al final, y me gustó como se escuchó
(diciendo que si te quiere..)

Un gusto navegar por el mar de tus versos...


Saludos cordiales.
sig.gif

El Armador de Sonetos.
 
Eduardo, qué versos más interesantes, aunque su final de hielo, cuando concluí de leerlo exclamé:

¡Me lanzo al lago, qué susto!

Estrellas, un abrazo fortísimo.
 
LA ÚLTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



Eduardo Morguenstern (17.02.09)

NO me esperaba tan fulmitante final....pero la verdad no tiene espacio ni tiempo simplemente existe...
un placer dejar mi huellita entre tus letras...saluditos miles
:::gafas1::::::gafas1::::::gafas1::::::gafas1:::
 
el desamor, duele, como este poema en que te dejan sin aliento.
baldazo de agua fría...
triste situación la de tu poema que no deja de ser maravilloso
cariños amigo"
 
LA ÚLTIMA TARDE


Fue al caer la tarde junto al lago.
Estábamos gozando de un silencio
casi mágico y todo nos parecía perfecto:

Reclinados uno junto al otro en ese banco
nos envolvía el tibio canto del jilguero.
Mis dedos destejían distraídos

alguno de tus hermosos rizos negros
y entonces como en un susurro me dijiste:
[FONT=&quot]-“Debo confesártelo ahora. Ya no te quiero”



Eduardo Morguenstern (17.02.09)

wowoooo! Me volaste los cesos!!!! Excelente, real.
 
.... un mensaje muy nìtido de entrega personal no correspondido...pero descuida amigo: ella se lo va a perder....un saludo: R. toro
 

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