José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por un momento
pongámonos las máscaras.
De infante.
De niño, de rey.
De soldado bañado
con la sangre ilegítima de tantos hermanos.
Derrotados.
Derrotados hermanos.
De varón primogénito,
De paria.
De desheredado.
Máscara que cubre la cara
de la ausente moneda
del pobre en ayunas.
Del pedazo de carne con patas
que deambula entre aceras.
La misma cara de la misma moneda
que lanzas al aire
¿Que muestra?
La única cara.
La única Robeerto,
Jose Segundo no tiene más.
Por un momento junta, reúne, remezcla los días,
recoge folletos, recuerdos, mapas
y vive al trote hasta la muerte.
¿Se acercará la muerte con recelo?
¿Te acariciara el cabello, te besará con sonrisas de miel?
¿Te borrará los genitales con la pasión de sus risas?
Quizás mejor...
Ahora...
Saquémonos las máscaras,
vivamos la vida
mientras esperamos
esas últimas sonrisas.
pongámonos las máscaras.
De infante.
De niño, de rey.
De soldado bañado
con la sangre ilegítima de tantos hermanos.
Derrotados.
Derrotados hermanos.
De varón primogénito,
De paria.
De desheredado.
Máscara que cubre la cara
de la ausente moneda
del pobre en ayunas.
Del pedazo de carne con patas
que deambula entre aceras.
La misma cara de la misma moneda
que lanzas al aire
¿Que muestra?
La única cara.
La única Robeerto,
Jose Segundo no tiene más.
Por un momento junta, reúne, remezcla los días,
recoge folletos, recuerdos, mapas
y vive al trote hasta la muerte.
¿Se acercará la muerte con recelo?
¿Te acariciara el cabello, te besará con sonrisas de miel?
¿Te borrará los genitales con la pasión de sus risas?
Quizás mejor...
Ahora...
Saquémonos las máscaras,
vivamos la vida
mientras esperamos
esas últimas sonrisas.
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