La única piedad

Fingal

Poeta adicto al portal
Ahí está el dios de mis ancestros,
metáfora de la clemencia de la carne,
urdimbre de leyendas,
el dios de la magia del sol y las estrellas.


Ahí está el dios de los creyentes
que solo se concede tras la muerte,
el dios de los altares,
omnipresente
en las miradas anhelantes
que suspiran hacia arriba
y olvidan
el beso de la tierra bajo sus huellas.


Ahí está el dios de los caídos,
la difamación de la serpiente,
el amor del redentor
que indulta la misma sentencia
que su puño sella.


Ahí está el dios de los corderos,
el amparo de los templos,
la paz de incienso y de cera,
el dios de las vidrieras
y los muros
que esconden
los colores
oscuros
de la noche.



Ahí está el dios...
y aquí
estás tú
conmigo.


Nuestras casitas de barro
que se estremecen en la tormenta.
El roce de ti,
que tensa la templanza de mis sueños.
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.
El único abrazo que te acepto,
el abrazo libre,
el abrazo que diluye todo sufrimiento.


La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.


Ahí está el dios...
ahí puede estar
y aquí
estás tú / estoy yo
conmigo / contigo.



Álvaro del Prado,
en algún lugar del mundo, 27 de enero de 2016.
© Todos los derechos reservados.
 
Última edición:
Fascinante Álvaro, ensalzando a la musa a la par que das con la puya a la religión y sus formas, me ha encantado esa acidez, sutil, pero despectivo y por otro lado equiparar a la amada con esa divinidad. Fabuloso.
 
Es muy profundo, conbinas la esencia de lo espiritual, y la esencia de lo que significa ser humano.
Si no fuera por ese dios, no tendriamos acceso al libre al bedrio. Tenemos libertad para enamorarnos y disfrutar...
 
Última edición:
La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.
Quizá Dios no exista, quizá Dios seamos nosotros mismos, quién sabe, pero desde luego sí que es cierto que has plasmado tus pensamientos, tus sensaciones, en un poema que contiene versos tan fantásticos como los que cito arriba. Gracias pues por compartirlos, amigo Fingal.

Un saludo cordial.
 
Fascinante Álvaro, ensalzando a la musa a la par que das con la puya a la religión y sus formas, me ha encantado esa acidez, sutil, pero despectivo y por otro lado equiparar a la amada con esa divinidad. Fabuloso.

¡Bravo, Palomeque! Creo que has captado la motivación principal del poema. Es una idea para mí muy vieja ya, un "no puedo olvidarte porque yo no creo en Dios", que he retomado recientemente y sobre la que he vuelto a reflexionar.

En realidad mi intención no era atacar a las religiones ni ser despectivo. Creo que el sentimiento religioso es uan consecuencia de debilidades o imperfecciones del ser humano, que necesita respuestas que no es capaz de encontrar. Así, en las primeras estrofas recorro lo que creo que son esas cuestiones que acaban llevando a la figura de alguna divinidad: la incomprensión de la naturaleza y l apropia existencia, la necesidad de encontrarle un significado a esa existencia más allá de sí misma, quizá a veces una necesidad de que se nos perdonen nuestros errores y debilidades, un poco como si necesitáramos que se nos perdonara lo que somos, y finalmente una necesidad o búsqueda de protección. Para los que somos ateos, incluso más que eso, no creemos en nada más que la propia vida, la responsabilidad de dar respuesta a esas necesidades recae totalmente sobre nosotros mismos, sobre los seres humanos y a veces pesa mucho. Las necesidades son las mismas, pero la forma de darles respuesta no. Se me ocurrió que en cierto modo la figura amada puede encarnar alguna de esas respuestas, imaginadas o reales, pero no tanto porque le atribuya rasgos divinos (aunque sí, la comparación ahí queda como primera impresión), sino porque algunos buscamos en otros humanos lo que otros buscan en criaturas divinas.

Muchas gracias por tu atenta y acertada lectura.

Un abrazo,

Álvaro
 
Una dualidad que me ha hecho pensar en ese dios ajeno a lo terrenal, tan en su trono, ausente si no espara imponer preceptos, y al otro lado la realidad de lo realmente perfecto, el amor. Me ha gustado mucho, un abrazo

Me alegro de que te gustara, Eva, y que lo lleves a tu terreno. Estoy muy lejos de creer que el amor sea perfecto, pero sí intenté poner el poema algo de amor, no como el sentimiento de anhelo por la figura amada (que en realidad también está), sino del amor como estado de ánimo que te hace mirar el mundo con más ternura, lo que aquí llamo "el alma enamorada".

Aunque finalmente acabo declarándome ateo, pasé 14 años en un colegio confesional y recuerdo algunas cosas que supongo debía aprender sobre el cristianismo, como el amor al prójimo o algo que venía a llamarse "el reino de Dios en la tierra", que entendí como construir en la tierra ese mundo ideal que sería el cielo prometido. No estoy en desacuerdo con esas ideas; al contrario, me parecen en sí mismas tan potentes que para mí no necesitan el respaldo de ninguna divinidad.
 
¡Bravo, Palomeque! Creo que has captado la motivación principal del poema. Es una idea para mí muy vieja ya, un "no puedo olvidarte porque yo no creo en Dios", que he retomado recientemente y sobre la que he vuelto a reflexionar.

En realidad mi intención no era atacar a las religiones ni ser despectivo. Creo que el sentimiento religioso es uan consecuencia de debilidades o imperfecciones del ser humano, que necesita respuestas que no es capaz de encontrar. Así, en las primeras estrofas recorro lo que creo que son esas cuestiones que acaban llevando a la figura de alguna divinidad: la incomprensión de la naturaleza y l apropia existencia, la necesidad de encontrarle un significado a esa existencia más allá de sí misma, quizá a veces una necesidad de que se nos perdonen nuestros errores y debilidades, un poco como si necesitáramos que se nos perdonara lo que somos, y finalmente una necesidad o búsqueda de protección. Para los que somos ateos, incluso más que eso, no creemos en nada más que la propia vida, la responsabilidad de dar respuesta a esas necesidades recae totalmente sobre nosotros mismos, sobre los seres humanos y a veces pesa mucho. Las necesidades son las mismas, pero la forma de darles respuesta no. Se me ocurrió que en cierto modo la figura amada puede encarnar alguna de esas respuestas, imaginadas o reales, pero no tanto porque le atribuya rasgos divinos (aunque sí, la comparación ahí queda como primera impresión), sino porque algunos buscamos en otros humanos lo que otros buscan en criaturas divinas.

Muchas gracias por tu atenta y acertada lectura.

Un abrazo,

Álvaro
Te entiendo, más que desprecio a la religión en sí, es un sarcasmo hacia esa conducta tan humana de querer ni se sabe el qué. Como el miedo a lo desconocido, o desconfiar de lo desconocido, no creer lo desconocido, en este caso te haces eco de otro sentimiento, pero a la inversa: el amor por algo desconocido. Y digo desconocido porque esa figura divina es una idealización que inventamos nosotros mismos. No existe realmente. Cuando se trata de amor, diseñamos mentalmente una imagen divina que nunca se corresponde con la realidad. Lo acuño como «efecto lotería» piensas en lo maravilloso que es que te toque hasta que la realidad te decepciona. Somos muy exigentes inconscientemente, debe ser un factor de conducta humana muy importante a nivel evolutivo, ejercemos una especie de selección natural, queremos lo mejor sin saber siquiera lo que es bueno. Estos temas son muy profundos y filosóficos y dan para ríos de tinta. El tema que trata este poema es pura inteligencia emocional.
 
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.

He citado esta parte del poema, no porque sea más interesante, ni porque marque el rumbo o base del poema. Creo soy, un poco, perseguidor de estas cosas. A veces quiero hacer frases así, no sé si surrealistas, no quisiera encasillar, ni encasillar al autor, pero como algo que no sabes si se puede hacer o no. Seguramente es una forma de metáfora, pero no importa, quise ver y veo en esas lineas una gran atracción, algo sobrehumano, claro, no se si me explico. Abrazo Alvaro.
 
Es muy profundo, conbinas la esencia de lo espiritual, y la esencia de lo que significa ser humano.
Si no fuera por ese dios, no tendriamos acceso al libre al bedrio. Tenemos libertad para enamorarnos y disfrutar...

En realidad pienso todo lo contrario o_O. No creo que tengamos libertad para enamorarnos. Ojalá la tuviéramos. Un amor nacido de una elección libre, uf, eso sí que es un sueño...

Podemos elegir cómo tratarnos, eso sí y quizá en el reconocimiento de nuestras debilidades comunes los humanos podríamos encontrar la mpotivación para intentar hacernos la vida unos a otros un poquito mejor.

Muchas gracias por el comentario, Arkeidos.
 
Quizá Dios no exista, quizá Dios seamos nosotros mismos, quién sabe, pero desde luego sí que es cierto que has plasmado tus pensamientos, tus sensaciones, en un poema que contiene versos tan fantásticos como los que cito arriba. Gracias pues por compartirlos, amigo Fingal.

Ahí, Luis. No creo nosotros mismos seamos Dios, pero sí que debemos intentarlo. Sí, eso del reino de Dios en la tierra; exista o no. Realmente ya no importaría.

Muchas gracia spor la valoración.
 
Ahí está el dios de mis ancestros,
metáfora de la clemencia de la carne,
urdimbre de leyendas,
el dios de la magia del sol y las estrellas.


Ahí está el dios de los creyentes
que solo se concede tras la muerte,
el dios de los altares,
omnipresente
en las miradas anhelantes
que suspiran hacia arriba
y olvidan
el beso de la tierra bajo sus huellas.


Ahí está el dios de los caídos,
la difamación de la serpiente,
el amor del redentor
que indulta la misma sentencia
que su puño sella.


Ahí está el dios de los corderos,
el amparo de los templos,
la paz de incienso y de cera,
el dios de las vidrieras
y los muros
que esconden
los colores
oscuros
de la noche.



Ahí está el dios...
y aquí
estás tú
conmigo.


Nuestras casitas de barro
que se estremecen en la tormenta.
El roce de ti,
que tensa la templanza de mis sueños.
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.
El único abrazo que te acepto,
el abrazo libre,
el abrazo que diluye todo sufrimiento.


La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.


Ahí está el dios...
ahí puede estar
y aquí
estás tú / estoy yo
conmigo / contigo.

Tu poema me parece genial por el contenido. Tampoco entiendo a la gente que mira hacia el cielo rogando a un supuesto Dios en el que no creo, pero se olvida de los que están sufriendo a su lado, personas físicas y reales a quienes puedes ver y tocar.

Un saludo.
 
Dios esta más cerca de los que se acercan a él,y aun de los que no lo ven y lo olvidan les regala el sol,las plantas,familia,la vida,la creatividad,hace salir su solpara todos,sóloque tampoco va a ser el solucionados de los problemas que genera el propio hombre ,pero da valor y salidas,a mi meyuda mucho entodos los campos de mi vida y en los mas tragicos que fueron muchossiempreestuvo alli a taraves de personas a traves dfeuna palabra de vida y esperanza,Aqui estamos tú y yo en la tierra peregrinando algun sia lo veremos y nos darátodas las respuestas dealgunas cosas incomprensibles para nosostros.UN PLACER ENORME DIFRUTAR DE TUS VERSOS LLENOS DE TALENTO COMO SIEMPRE ADMIRADO FINGAL.
 
Ay, que me lo encontré y vaya que me sorprende. Independiente a la rebeldía por la fe, esa que siempre tenemos y que se desploma de cuando en cuando, me encantó tu poema. Gracias por compartirlo.
 
Te entiendo, más que desprecio a la religión en sí, es un sarcasmo hacia esa conducta tan humana de querer ni se sabe el qué

No era mi intención ser sarcástico; solo reconocerlo.

Y digo desconocido porque esa figura divina es una idealización que inventamos nosotros mismos. No existe realmente. Cuando se trata de amor, diseñamos mentalmente una imagen divina que nunca se corresponde con la realidad.

Sí, sí y sí. Parece que en esto, caemos en lo mismo, exactamente lo mismo. Lo malo es que esa figura imaginada tiene costumbre de tomar la apariencia de alguien que sí es real y cómo confunde eso, cuánto cuesta evitar que ese sueño se precipite ansiosamente contra la realidad y estalle en pedazos como metralla.
 
He citado esta parte del poema, no porque sea más interesante, ni porque marque el rumbo o base del poema. Creo soy, un poco, perseguidor de estas cosas. A veces quiero hacer frases así, no sé si surrealistas, no quisiera encasillar, ni encasillar al autor, pero como algo que no sabes si se puede hacer o no. Seguramente es una forma de metáfora, pero no importa, quise ver y veo en esas lineas una gran atracción, algo sobrehumano, claro, no se si me explico.

¿Tal vez un poco como tu "mojar el sol con tus pestañas"? Esas frases que el cerebro no termina de entender, pero que de alguna manera te llegan. Sin embargo, debo confesarte que yo aquí me veo siendo absolutamente literal, describiendo lo que siento que hago.

Ella no existe. Nace de un personaje de una serie y luego no sabría decirte con qué más cosas se ha mezclado en mis ilusiones, pero sí existe la actriz que la interpreta, claro, y es muy difícil no confundirse. Bendito, twitter, sí existieron sus palabras, blandas, porque me gustó más decirlo así que amables. No sé cuánta verdad realmente tienen; menos de la que podría soñar, pero más que la ausencia que temía. No quiero engañarme dándoles un valor que no tienen, pero un gesto amable se hace importante cuando eres más vulnerable. Y, oh sí, las respiro hasta viciarlas, porque no se renuevan, no habrá otras y entonces me repito las mismas una y otra vez. Y las respiro porque, sí, de una manera metafórica, me mantienen con vida. Si tengo suerte, me durarán el tiempo suficiente como para que el sentimiento descande en paz antes de que pierdan su calidez. Lo más bonito que quedará al final es que quienes me quieren saben que una vez fue amable conmigo, y se lo agradecerían tanto como yo si alguna vez lo necesitara. O quizá que es cierto que por ella vuelvo a escribir y eso sin pararme a pensar cuánto exagero, me gusta sentir que se lo debo.

Uy, mira, si te he contestado esto que me dijiste por otro lado:

Luego, ya me vas a contar de tu amada. me la imagino azul, y con una mirada humilde, la he visto en tus poemas. pero tal vez, la que yo vi, no es la misma.

Claro que pudiste verla; este no es el único poema donde puse su nombre ;)...
 
Última edición:
  • Me gusta
Reacciones: Emp
No era mi intención ser sarcástico; solo reconocerlo.



Sí, sí y sí. Parece que en esto, caemos en lo mismo, exactamente lo mismo. Lo malo es que esa figura imaginada tiene costumbre de tomar la apariencia de alguien que sí es real y cómo confunde eso, cuánto cuesta evitar que ese sueño se precipite ansiosamente contra la realidad y estalle en pedazos como metralla.
Sí, parece que no aprendemos a ser realistas, el amor es una reacción química que nos convierte en ilusos y masoquistas.
 
Tu poema me parece genial por el contenido. Tampoco entiendo a la gente que mira hacia el cielo rogando a un supuesto Dios en el que no creo, pero se olvida de los que están sufriendo a su lado, personas físicas y reales a quienes puedes ver y tocar.

No sé si pretendía ser tan crítico, pero mis ideas se delatan. Creo que pensar en recompensas más allá de la vida es una manera de conformarse o quitarle importancia a la propia vida. Ahora que lo pienso, sin embargo, aceptar que no hay nada más que la vida, que nada d elo que hagamos tendrá trascendencia para nosotros una vez muertos, también puede tener su peligro.

Muchas gracias por la lectura y el comentario, Lightyear.
 
Dios esta más cerca de los que se acercan a él,y aun de los que no lo ven y lo olvidan les regala el sol,las plantas,familia,la vida,la creatividad,hace salir su solpara todos,sóloque tampoco va a ser el solucionados de los problemas que genera el propio hombre ,pero da valor y salidas,a mi meyuda mucho entodos los campos de mi vida y en los mas tragicos que fueron muchossiempreestuvo alli a taraves de personas a traves dfeuna palabra de vida y esperanza,Aqui estamos tú y yo en la tierra peregrinando algun sia lo veremos y nos darátodas las respuestas dealgunas cosas incomprensibles para nosostros.UN PLACER ENORME DIFRUTAR DE TUS VERSOS LLENOS DE TALENTO COMO SIEMPRE ADMIRADO FINGAL.

Muchas gracias por tu visita tan cariñosa y amable, Edith. No vamos a discutir sobre temas teológicos en los que el propio sentir es el único argumento. Además nunca fue mi intención. Solo quería hacer una compración.
 
Ahí está el dios de mis ancestros,
metáfora de la clemencia de la carne,
urdimbre de leyendas,
el dios de la magia del sol y las estrellas.



Ahí está el dios de los creyentes
que solo se concede tras la muerte,
el dios de los altares,
omnipresente
en las miradas anhelantes
que suspiran hacia arriba
y olvidan
el beso de la tierra bajo sus huellas.


Ahí está el dios de los caídos,
la difamación de la serpiente,
el amor del redentor
que indulta la misma sentencia
que su puño sella.


Ahí está el dios de los corderos,
el amparo de los templos,
la paz de incienso y de cera,
el dios de las vidrieras
y los muros
que esconden
los colores
oscuros
de la noche.



Ahí está el dios...
y aquí
estás tú
conmigo.


Nuestras casitas de barro
que se estremecen en la tormenta.
El roce de ti,
que tensa la templanza de mis sueños.
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.
El único abrazo que te acepto,
el abrazo libre,
el abrazo que diluye todo sufrimiento.


La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.


Ahí está el dios...
ahí puede estar
y aquí
estás tú / estoy yo
conmigo / contigo.



Álvaro del Prado,
en algún lugar del mundo, 27 de enero de 2016.
© Todos los derechos reservados.


Grandes letras como siempre, Alvaro, y llenas de sentido, no sé si "común" por venir de ti, pero nunca faltas de sólidas reflexiones. Si quitas a Dios, nos queda nuestra resignada compañía y nuestra mutua comprensión que no es poco, o sí... Son cuestiones muy trascendentales y que incluso angustian si te dejas llevar obsesivamente por ellas. Me gusta la solución final al asunto: "estás tú, estoy yo, conmigo, contigo". Ahí parece haber unos buenos pilares para construir mucho.
Un abrazo.
 
Última edición:
Ahí está el dios de mis ancestros,
metáfora de la clemencia de la carne,
urdimbre de leyendas,
el dios de la magia del sol y las estrellas.


Ahí está el dios de los creyentes
que solo se concede tras la muerte,
el dios de los altares,
omnipresente
en las miradas anhelantes
que suspiran hacia arriba
y olvidan
el beso de la tierra bajo sus huellas.


Ahí está el dios de los caídos,
la difamación de la serpiente,
el amor del redentor
que indulta la misma sentencia
que su puño sella.


Ahí está el dios de los corderos,
el amparo de los templos,
la paz de incienso y de cera,
el dios de las vidrieras
y los muros
que esconden
los colores
oscuros
de la noche.



Ahí está el dios...
y aquí
estás tú
conmigo.


Nuestras casitas de barro
que se estremecen en la tormenta.
El roce de ti,
que tensa la templanza de mis sueños.
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.
El único abrazo que te acepto,
el abrazo libre,
el abrazo que diluye todo sufrimiento.


La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.


Ahí está el dios...
ahí puede estar
y aquí
estás tú / estoy yo
conmigo / contigo.



Álvaro del Prado,
en algún lugar del mundo, 27 de enero de 2016.
© Todos los derechos reservados.
Un placer conocer tus escritos amigo Álvaro! entre lo reflexivo y lo surrealista me has dejado un gran gusto por tus versos. Feliz tarde compañero! saludos! y hasta el próximo verso.
 
Me gusta la solución final al asunto: "estás tú, estoy yo, conmigo, contigo".

Cuando empecé el poema, con la idea de establecer esa comparación ente la figura amada y la divinidad, no se me ocurrió que al final me daría cuenta de la necesidad de tener que ofrecer a esa figura amada tanto como se espera de ella. Por eso ese final, esa compañía que debe ser mutua.

Me alegra mucho que sigas encontrando algo de tu agrado en lo que escribo.

Un abrazo.
 
Última edición:
Ahí está el dios de mis ancestros,
metáfora de la clemencia de la carne,
urdimbre de leyendas,
el dios de la magia del sol y las estrellas.


Ahí está el dios de los creyentes
que solo se concede tras la muerte,
el dios de los altares,
omnipresente
en las miradas anhelantes
que suspiran hacia arriba
y olvidan
el beso de la tierra bajo sus huellas.


Ahí está el dios de los caídos,
la difamación de la serpiente,
el amor del redentor
que indulta la misma sentencia
que su puño sella.


Ahí está el dios de los corderos,
el amparo de los templos,
la paz de incienso y de cera,
el dios de las vidrieras
y los muros
que esconden
los colores
oscuros
de la noche.



Ahí está el dios...
y aquí
estás tú
conmigo.


Nuestras casitas de barro
que se estremecen en la tormenta.
El roce de ti,
que tensa la templanza de mis sueños.
La verdad en tus palabras blandas
que respiro hasta viciarlas.
El único abrazo que te acepto,
el abrazo libre,
el abrazo que diluye todo sufrimiento.


La piedad fértil de la comprensión humana
que salva el alma en los hogares,
el alma enamorada,
en las calles,
en la ilusión del alba,
en el juramento
inviolable
de consagrar la risa de los niños;
lejos, muy lejos de los cementerios.


Ahí está el dios...
ahí puede estar
y aquí
estás tú / estoy yo
conmigo / contigo.



Álvaro del Prado,
en algún lugar del mundo, 27 de enero de 2016.
© Todos los derechos reservados.

Magnífico, intenso y filosófico poema, donde se pone de manifiesto lo que no se ve y lo real, la duda intensificada y lo tangible y claro. Impresionantes conclusiones.

Mis felicitaciones,

Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba