Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Me sostengo la cabeza entre las manos
mientras apoyo los codos en la mesa.
Intento inventar un artilugio de palabras
que tras expresar la rabia den contentos.
Pueden pasar las horas sin novedades,
ya está todo más que dicho y escrito.
Hay que comerse al lobo despiadado
en un ritual de reencarnación provocada.
Esta es la hora, y no caben más diatribas
ante la realidad en pantalla de cinemascope.
El héroe se ha venido comiendo las entrañas
de los verdaderos protagonistas de la historia.
El miedo al caos no puede ser razón de freno,
porque esa es su estrategia y su salvaguarda.
Una estructura mejor está en lo posible
aunque parezca la utopía de los incautos.
mientras apoyo los codos en la mesa.
Intento inventar un artilugio de palabras
que tras expresar la rabia den contentos.
Pueden pasar las horas sin novedades,
ya está todo más que dicho y escrito.
Hay que comerse al lobo despiadado
en un ritual de reencarnación provocada.
Esta es la hora, y no caben más diatribas
ante la realidad en pantalla de cinemascope.
El héroe se ha venido comiendo las entrañas
de los verdaderos protagonistas de la historia.
El miedo al caos no puede ser razón de freno,
porque esa es su estrategia y su salvaguarda.
Una estructura mejor está en lo posible
aunque parezca la utopía de los incautos.