Mary Mura
Poeta veterano en el portal
La vejez de una amiga
El brillo de tus ojos no se encuentra apagado
a pesar de los surcos que la vida ha dejado.
Te atendían doncellas casi como princesa,
pasaste a ser esclava cuando empezó la guerra.
Cuando llegaste aquí mucho esfuerzo pusiste,
porque lograste ser lo que siempre quisiste.
Pasaste mucho tiempo dedicada a los tuyos,
cuidaste de tus nietos guiaste su futuro.
Un día me contaron que debían llevarte,
porque tu mente enferma luchó hasta atraparte.
No volví a ver tú cara ni tus manos pequeñas,
te sacaron de allí sin que nadie te viera.
La mentira floto´ y ofreció recompensa,
casualmente te vi me abrazaste contenta.
Te acordabas de todo lo que juntas pasamos,
me abrazaste fuerte y tus ojos brillaron.
No fue tu mente enferma qué de aquí te ha alejado,
la palabra es Vejez, quedó todo aclarado.
El brillo de tus ojos no se encuentra apagado
a pesar de los surcos que la vida ha dejado.
Te atendían doncellas casi como princesa,
pasaste a ser esclava cuando empezó la guerra.
Cuando llegaste aquí mucho esfuerzo pusiste,
porque lograste ser lo que siempre quisiste.
Pasaste mucho tiempo dedicada a los tuyos,
cuidaste de tus nietos guiaste su futuro.
Un día me contaron que debían llevarte,
porque tu mente enferma luchó hasta atraparte.
No volví a ver tú cara ni tus manos pequeñas,
te sacaron de allí sin que nadie te viera.
La mentira floto´ y ofreció recompensa,
casualmente te vi me abrazaste contenta.
Te acordabas de todo lo que juntas pasamos,
me abrazaste fuerte y tus ojos brillaron.
No fue tu mente enferma qué de aquí te ha alejado,
la palabra es Vejez, quedó todo aclarado.