la vejez de una puta

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

las paredes del hostal de carmela

están llenas de grietas y parches de cemento
la pintura se descarapela
los grifos de los lavabos y los baños gotean
la hierba crece entre las junturas de las losas del piso
los espejos están rotos
"debería venderlo y encerrarme en un puto asilo
pero allí me moriría de aburrimiento"

carmela le pega al trago desde temprano
ya no se arregla el pelo
su cuerpo acusa un deterioro progresivo
igual que su hostal
ha tenido que bajar el precio de los cuartos
de todos modos la clientela es escasa
a mediodía me pongo a darle al trago con carmela
el sol de noviembre baña los corredores silenciosos
bebemos tequila de garrafa
de vez en cuando una cerveza helada
-para asentar el estómago-
"si me hubieras conocido de joven, villa..."
yo todavía no nacía, le digo
la veo y por más que hago
no puedo imaginarla menos vieja
menos jodida y menos hecha una ruina
me enseña algunas de sus fotos
no era guapa ni mucho menos
pero tenía un cuerpo de puta madre
el pelo le caía en cascada sobre los hombros
-sus ojos brillaban con el mismo suave resplandor
de ese sol de noviembre que luce en el cielo ahora-
en una aparece en minifalda y tacones
la curva de sus caderas es impactante
en la mano tiene una cerveza y sonríe
a un lado está la fuente del patio
en aquellos tiempos tenía agua
más al fondo se ve una puerta abierta
"allí metía a los hombres que venían a verme"
su voz rezuma un tono de tristeza
a lo mejor quiere decirme algo
en otra foto sale con las tetas de fuera
-siento una punzada allá en lo bajo-
"esta no se la enseño a nadie"
ni ella misma se cree ese cuento
le doy un buen trago a mi vaso
cierro los ojos y sigo viendo esas enormes tetas
mi mente empieza a trabajar
en dos o tres días me largaré de allí
si alguna vez regreso a lo mejor
carmela ya está muerta para entonces
enséñame ese cuarto, le digo
ella deja las fotos en la mesa
al levantarme agarro la botella
sigo a carmela atravesando el patio
la fuente se está deshaciendo en pedazos
los azulejos del piso están ennegrecidos por el sarro
doy un trago antes de llegar al corredor
sé muy bien dónde voy a meterme
pero voy a mantener los ojos cerrados todo el tiempo
y supongo que algo habrá aprendido carmela
en el transcurso de aquellos maravillosos años
que se fueron para no volver







 
Seguro que una de las cosas que aprendió en ese transcurso, fue a olvidar, asi que no esperes que no esperes maravillas. Igual te llevas una sorpresa y te hace abrir los ojos. Un abrazo Villa.
 

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