El Trovador
Poeta recién llegado
LA VEJEZ
¡ La vejez es amarga !
No vejez de impotencia ni vejez de dolor,
Ni vejez enfermiza ni de falta de amor.
No es la vejez de tiemblos ni la de lento andar,
La de imagen deforme o marchito mirar.
La de manos nerviosas y sonrisa fugaz,
Con labios tambaleantes de triste y mustia faz.
¡ La vejez es amarga ¡
No la vejez del miedo a la muerte cercana,
Saber que existe un hoy ¡sabrá Dios si un mañana!.
No la vejez del tiempo que transforma tu vida.
El cual, muy lentamente, prepara tu partida.
No el blanquecino pelo ni la tez arrugada.
No, no es esa la vejez, esa vejez es nada.
¡ Es la vejez del ama !
Que vuela solitaria con sus alas quebradas
Sin nido ni esperanza, sin futuro sin nada
Soñando ser recuerdo, perdurable, infinito.
Cabalgando en luceros como diosa de un mito.
No ser hoja en otoño, que el viento desvanece
Sin saber hacia donde, sin que nunca regrese.
¡ Es la vejez del ama !
Ensimismada, triste, angustiada, afligida,
que vaga a la deriva con su vela abatida.
Sin puerto sin destino y un ponto vengativo,
Despiadado, insensible, frio, cruel incompasivo.
Ese mar, que es su mundo, su implacable deicida.
le arranca su ilusión y le arranca la vida.
Josome.
¡ La vejez es amarga !
No vejez de impotencia ni vejez de dolor,
Ni vejez enfermiza ni de falta de amor.
No es la vejez de tiemblos ni la de lento andar,
La de imagen deforme o marchito mirar.
La de manos nerviosas y sonrisa fugaz,
Con labios tambaleantes de triste y mustia faz.
¡ La vejez es amarga ¡
No la vejez del miedo a la muerte cercana,
Saber que existe un hoy ¡sabrá Dios si un mañana!.
No la vejez del tiempo que transforma tu vida.
El cual, muy lentamente, prepara tu partida.
No el blanquecino pelo ni la tez arrugada.
No, no es esa la vejez, esa vejez es nada.
¡ Es la vejez del ama !
Que vuela solitaria con sus alas quebradas
Sin nido ni esperanza, sin futuro sin nada
Soñando ser recuerdo, perdurable, infinito.
Cabalgando en luceros como diosa de un mito.
No ser hoja en otoño, que el viento desvanece
Sin saber hacia donde, sin que nunca regrese.
¡ Es la vejez del ama !
Ensimismada, triste, angustiada, afligida,
que vaga a la deriva con su vela abatida.
Sin puerto sin destino y un ponto vengativo,
Despiadado, insensible, frio, cruel incompasivo.
Ese mar, que es su mundo, su implacable deicida.
le arranca su ilusión y le arranca la vida.
Josome.