Gonzalo25
Poeta asiduo al portal
LA VEJEZ.
El tiempo no perdona ni se detiene
así queramos ir más lento,
leyes de la vida escrita por la mano de Dios
y que muchos hombres han querido cambiar.
Nacemos y crecemos
durante ese largo y ancho camino de nuestro destino
pasamos por etapas y nuestros cuerpos van cambiando;
que linda es nuestra juventud
donde las oportunidades siempre está en nuestras manos
y el amor revolotea como mariposas en el campo,
no pensamos en el futuro
sino de aprovechar lo que está a la vista
y lo que está presente.
En un abrir y cerrar de ojos
nos damos cuenta que todo ha cambiado
desde el color de nuestro cabello
hasta la fuerza de nuestro cuerpo,
los sueños de niño algunos se han realizado
y muchos quedaran por realizar
pero aun así mantenemos el alma
de aquella juventud pasada.
Aunque caminemos arrastrando los pies
nuestras pisadas no serán en vano
porque los años nos ha regalado
un sin fin de experiencias y sabiduría
que llevamos enmarcados
en las arrugas y en el cabello blanco.
La vejez no es símbolo de derrota
más bien orgullo de sobrevivir a muchas cosas,
de ver crecer aquella semilla llamada familia
que una vez sembraste en el hogar
y con mucho cariño cuidaste.
Gonzalo A. Peña R.
El tiempo no perdona ni se detiene
así queramos ir más lento,
leyes de la vida escrita por la mano de Dios
y que muchos hombres han querido cambiar.
Nacemos y crecemos
durante ese largo y ancho camino de nuestro destino
pasamos por etapas y nuestros cuerpos van cambiando;
que linda es nuestra juventud
donde las oportunidades siempre está en nuestras manos
y el amor revolotea como mariposas en el campo,
no pensamos en el futuro
sino de aprovechar lo que está a la vista
y lo que está presente.
En un abrir y cerrar de ojos
nos damos cuenta que todo ha cambiado
desde el color de nuestro cabello
hasta la fuerza de nuestro cuerpo,
los sueños de niño algunos se han realizado
y muchos quedaran por realizar
pero aun así mantenemos el alma
de aquella juventud pasada.
Aunque caminemos arrastrando los pies
nuestras pisadas no serán en vano
porque los años nos ha regalado
un sin fin de experiencias y sabiduría
que llevamos enmarcados
en las arrugas y en el cabello blanco.
La vejez no es símbolo de derrota
más bien orgullo de sobrevivir a muchas cosas,
de ver crecer aquella semilla llamada familia
que una vez sembraste en el hogar
y con mucho cariño cuidaste.
Gonzalo A. Peña R.