vronte
Poeta infiel al portal
La Venida de La FLor.
Como campanas livianas, trinando a la vista del alba
relajo mi vista y reposo la espalda.
Ni siquiera el insomnio me arrebata la fuerza
que hoy día es mi dueña y me insta
augurios de buenos deseos y brisas
que refrescan mi piel y la crispan.
Mi cráneo libera el absceso
de tuercas y mecanismos perversos.
Se vuelve blanco y vacío
permitiéndome sentir el momento
liberándome de todo recuerdo
que otrora previno mi encuentro
con el viento libre y sereno.
Fuerzas de arriba me alcanzan,
poseen mi cuerpo y lo alzan
sobre la granja mas llana
que alberga a mi amada.
Con su vientre abultado en el alba,
la tarde y la noche la llaman.
A unirse a mi ritmo tan suave
como violento al encuentro de Maya;
fluidos y ungüentos germinan en su entraña.
Terror y sonrisa se toman las manos
Me rodean ahora y enarbolan cantos
preparándome tan amables y sanos
al encuentro de la niña que viene
a besarme el corazón esquivo.
Mi tiempo ha llegado tan de repente
Lo miro de frente y me siento valiente
aguardando a esa flor que viene y me siente.
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