BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La única ventana iluminada
del barrio, la mía. Intransferible,
presento mis credenciales al
desdoro público. Me entrometo
en jardines ajenos, deduzco los
momentos en que te perseguí
como un enajenado. Bajo la
lluvia, hay un sol de octubre,
permanentemente asediado.
Renacido, del viento frío,
de la austera desaprobación
paterna, rechazo lo esencial.
La única luz del día, la mía;
entre esteras y cachivaches
más o menos peligrosos, pasa
mi vida: como en un tejado
el agua repiquetea en mis brazos.
Cómo, del dolor, reconstruir
cosas y hábitos tiernos, afectos
contradictorios, en esta madrugada
de principios de abril?
©
del barrio, la mía. Intransferible,
presento mis credenciales al
desdoro público. Me entrometo
en jardines ajenos, deduzco los
momentos en que te perseguí
como un enajenado. Bajo la
lluvia, hay un sol de octubre,
permanentemente asediado.
Renacido, del viento frío,
de la austera desaprobación
paterna, rechazo lo esencial.
La única luz del día, la mía;
entre esteras y cachivaches
más o menos peligrosos, pasa
mi vida: como en un tejado
el agua repiquetea en mis brazos.
Cómo, del dolor, reconstruir
cosas y hábitos tiernos, afectos
contradictorios, en esta madrugada
de principios de abril?
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