P
Paloma Martin
Invitado
Ella tiene la edad en la que decrecen
el pelo, los deseos y la altura
del suelo a la cabeza.
Sin embargo,
le han crecido sueños largos.
Buscando hallar el horizonte,
entre el cielo raso y la pared,
descubrió otro universo, en una ventana.
Había gente conocida que desconocía
y gente desconocida que conocía de antes.
La saludaban al verla por la mañana,
Se asomaba cuando el se iba cada vez,
queriendo hallar un oasis como loca.
Se quedaba con la sed y el beso
que le dejaba su esposo,
una hoja seca que caía de su boca
y terminaba crujiendo bajo sus pies.
Hasta que se cruzó con un morador
de ese universo tras la ventana.
Él era gentil, inteligente, encantador.
La llenaba de musica y versos.
El alma y el cuerpo se le encendían
con todo aquello que el decía.
Y simplemente lo amó,
en el universo en que vivía,
y en el otro...
en el de su ordenador.
PALOMA MARTIN
31 de Mayo de 2014.
 
 
 
 
el pelo, los deseos y la altura
del suelo a la cabeza.
Sin embargo,
le han crecido sueños largos.
Buscando hallar el horizonte,
entre el cielo raso y la pared,
descubrió otro universo, en una ventana.
Había gente conocida que desconocía
y gente desconocida que conocía de antes.
La saludaban al verla por la mañana,
Se asomaba cuando el se iba cada vez,
queriendo hallar un oasis como loca.
Se quedaba con la sed y el beso
que le dejaba su esposo,
una hoja seca que caía de su boca
y terminaba crujiendo bajo sus pies.
Hasta que se cruzó con un morador
de ese universo tras la ventana.
Él era gentil, inteligente, encantador.
La llenaba de musica y versos.
El alma y el cuerpo se le encendían
con todo aquello que el decía.
Y simplemente lo amó,
en el universo en que vivía,
y en el otro...
en el de su ordenador.
PALOMA MARTIN
31 de Mayo de 2014.