Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ocurrió al alejarnos de la enfermiza ciudad,
al alejarnos del espanto para sumergirnos en
la tarde bucólica, burbujeante de rosas y jazmines,
de niños alborotados en el pequeño paraíso.
Ocurrió durante tu enternecida contemplación,
un milagro de clamores apagados, un poema
que habla del solitario y su báculo,
poema del solitario que acepta toda vicisitud
que ahonda en el amor hasta el cisma,
que deriva bajo sombras fantasmales,
que te toma de la mano y te ayuda a guarecerte,
a embelesarte con hermosos besos quietos,
que apaga la luz del atardecer cuando recuerda
la ingrata mañana, la mañana irracional, celosa
que ataca como un vendaval y espanta el amparo,
espanta la risa y se enfurece porque nuestro amor
nunca será fortuito...
al alejarnos del espanto para sumergirnos en
la tarde bucólica, burbujeante de rosas y jazmines,
de niños alborotados en el pequeño paraíso.
Ocurrió durante tu enternecida contemplación,
un milagro de clamores apagados, un poema
que habla del solitario y su báculo,
poema del solitario que acepta toda vicisitud
que ahonda en el amor hasta el cisma,
que deriva bajo sombras fantasmales,
que te toma de la mano y te ayuda a guarecerte,
a embelesarte con hermosos besos quietos,
que apaga la luz del atardecer cuando recuerda
la ingrata mañana, la mañana irracional, celosa
que ataca como un vendaval y espanta el amparo,
espanta la risa y se enfurece porque nuestro amor
nunca será fortuito...