LA VERDAD DE LOS OJOS
Carta de amor
Tal y como se hace la luz dentro del ojo,
fue el destello brillante aquella tarde
al verla detrás de los cristales.
Mi corazón constante equilibrado
y bueno, se vaciaba y se llenaba
elevando el dintel de aquel encuentro.
Sus blandos senos ocultos y apretados
resaltó la silueta de su encanto en el pasado,
el suave respirar de su vientre,
la sonrisa y la mirada sencilla,
atraparon el único argumento
que unificaba aquella
inolvidable y especial cita,
hasta que por fin el primer calor.
Un aglutinar de invisible esencia
emergía dando lugar a la ternura
de nuestras manos, le ofrecí un café
en un lugar de ensueño, y entre
sorbo y sorbo, entre abrimos
el telón de nuestros secretos
íntimos, discretos, y frágiles,
mientras los objetos se ponen
a escuchar lo que no hablamos,
en un intercambio de miradas,
nuestros ojos mantenían un dialogo profundo
el de estar juntos, siempre, siempre juntos.
hasta que llegue nuestra noche,
y aún así seguiré mirando sus ojos,
discretos y serenos, donde solo en ellos
se vislumbra la verdad de porque
nos amamos desde el día que nos vimos.
RIBE
Carta de amor
Tal y como se hace la luz dentro del ojo,
fue el destello brillante aquella tarde
al verla detrás de los cristales.
Mi corazón constante equilibrado
y bueno, se vaciaba y se llenaba
elevando el dintel de aquel encuentro.
Sus blandos senos ocultos y apretados
resaltó la silueta de su encanto en el pasado,
el suave respirar de su vientre,
la sonrisa y la mirada sencilla,
atraparon el único argumento
que unificaba aquella
inolvidable y especial cita,
hasta que por fin el primer calor.
Un aglutinar de invisible esencia
emergía dando lugar a la ternura
de nuestras manos, le ofrecí un café
en un lugar de ensueño, y entre
sorbo y sorbo, entre abrimos
el telón de nuestros secretos
íntimos, discretos, y frágiles,
mientras los objetos se ponen
a escuchar lo que no hablamos,
en un intercambio de miradas,
nuestros ojos mantenían un dialogo profundo
el de estar juntos, siempre, siempre juntos.
hasta que llegue nuestra noche,
y aún así seguiré mirando sus ojos,
discretos y serenos, donde solo en ellos
se vislumbra la verdad de porque
nos amamos desde el día que nos vimos.
RIBE