Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Donde es arriba
donde es abajo,
eso contigo
nunca lo pude saber,
como vuelven las palabras
como si tú fueras una montaña,
y vuelven retorcidas
en su eco,
transformadas en heridas con alas.
Como te hago entender
que la verdad de los fierros calientes
es mentira,
que detrás de tanto polvo de ironías
hay dos ojos que te miran,
dos ojos que te sueñan
y que consumen su brillo
en la esperanza de tu cercanía.
Como te hago entender
que las luces brillantes
son solo luces,
como decirte que si la tuya se apaga
se acaban también mis días,
tu destilas distancia
como yo,
y yo bebo la soledad
con amargura
haciendo fuerza de mi flaqueza.
Como decirte que te espero
así como esperan los cristianos
la segunda venida de su Señor,
como decirte que creo
como ellos en la resurrección,
tu y yo nos vestimos de estoicos
y creemos que el mundo es grande,
pero no Amor,
el mundo es pequeño
y es de los dos.
Separar al mar de sus costas
no es posible,
y aun el más grande de los cataclismos
los mantendrá juntos
porque ellos se pertenecen
porque ellos calzan perfectamente,
porque no existirían las mareas
sin el mar
y no habría mar sin la playa,
así yo debo declarar
que se me secarían los ojos
esperando ver
que voltees atrás,
porque no puedo vivir sin tu mirar
y sin la promesa de tu existencia.
Así como los vientos, eres,
y yo un artesano de velas endebles
que te insta a bufar,
y me llevas lejos,
lejos de ti,
hasta que logras volcar mi barca
quedando naufrago de tus ojos,
despojándome de todo…
y me dejas en la oscuridad de aguas lejanas
para luego salirme a buscar.
Yo no sé nadar y tú lo sabes,
no sé nadar en mis propias palabras,
y me ahogo sin tragar agua ,
ventura de mis días,
sol de mis mañanas soñadas,
devuélveme la ilusión
de seguir en la antesala
esperando por tu boca.
donde es abajo,
eso contigo
nunca lo pude saber,
como vuelven las palabras
como si tú fueras una montaña,
y vuelven retorcidas
en su eco,
transformadas en heridas con alas.
Como te hago entender
que la verdad de los fierros calientes
es mentira,
que detrás de tanto polvo de ironías
hay dos ojos que te miran,
dos ojos que te sueñan
y que consumen su brillo
en la esperanza de tu cercanía.
Como te hago entender
que las luces brillantes
son solo luces,
como decirte que si la tuya se apaga
se acaban también mis días,
tu destilas distancia
como yo,
y yo bebo la soledad
con amargura
haciendo fuerza de mi flaqueza.
Como decirte que te espero
así como esperan los cristianos
la segunda venida de su Señor,
como decirte que creo
como ellos en la resurrección,
tu y yo nos vestimos de estoicos
y creemos que el mundo es grande,
pero no Amor,
el mundo es pequeño
y es de los dos.
Separar al mar de sus costas
no es posible,
y aun el más grande de los cataclismos
los mantendrá juntos
porque ellos se pertenecen
porque ellos calzan perfectamente,
porque no existirían las mareas
sin el mar
y no habría mar sin la playa,
así yo debo declarar
que se me secarían los ojos
esperando ver
que voltees atrás,
porque no puedo vivir sin tu mirar
y sin la promesa de tu existencia.
Así como los vientos, eres,
y yo un artesano de velas endebles
que te insta a bufar,
y me llevas lejos,
lejos de ti,
hasta que logras volcar mi barca
quedando naufrago de tus ojos,
despojándome de todo…
y me dejas en la oscuridad de aguas lejanas
para luego salirme a buscar.
Yo no sé nadar y tú lo sabes,
no sé nadar en mis propias palabras,
y me ahogo sin tragar agua ,
ventura de mis días,
sol de mis mañanas soñadas,
devuélveme la ilusión
de seguir en la antesala
esperando por tu boca.