""LA VERGUENZA DE SER MEXICANO""
Quisiera tener el espíritu noble y sensible de Netzahualcóyotl y la valentía y firmeza que alguna vez tuvieron Moctezuma y Cuahutemoc. Vamos más adelante de la historia. ¡Ignacio Allende!, ¡Aldama!, ¡Hidalgo!, ¡Morelos!
Otra época mas, ¡Benito Juárez!, ¡Porfirio Díaz!, ¿otra época mas? ¡Pancho villa!, ¡Zapata!, ¡Madero! Y existieron muchos más, ellos son: los olvidados de este siglo, ellos son, tan solo nombres que se pierden entre muchos mas, entre tantos nombres comunes: Pedro, María y Juan ¿o prefieren decir? Peter, Mariah and John, tan solo porque en su mente malinchista sienten que se escucha mejor, Ok. No problem pero es la verdad.
¿Dónde esta la historia que nos llenaba de orgullo?, ¿Dónde quedaron las glorias del insurgente?, ¿Dónde quedo el recuerdo de un doloroso pasado?
Si pesa mucho el recordar que el español robo a la nación su riqueza económica, que el estadounidense se apropio de tierras que no le pertenecían, que el conservador rindió tributo al francés solo porque llenaba sus intereses y humillaba al indígena que siendo dueño y amo del país, era despojado de ella, que la iglesia católica se empeñaba a que el país no saliera de la ignorancia y que siguiera sus panfletos estúpidos para no perder el poder político del que gozaba.
Cuanta sangre derramada de una generación valiente que se levanto en armas por buscar su libertad y la independencia de su país y que al fin logrado, un siglo después se manifestó en busca de una revolución que trajo consigo la democracia y la libertad de expresión.
¿Acaso yo en mi orgullo de ser mexicano podre olvidar mi indignación de saber que las cabezas de Hidalgo, de Allende y de Aldama fueron exhibidas por los gachupines para dar escarmiento a los que iniciaron la insurrección que se revelo contra la monarquía española solo porque se sentían dueños de una patria ajena?, ¿acaso fue algo inútil o un acontecimiento común para olvidarlo?
Hoy han sido exiliados de la mente de esta nueva generación, ¿Cuánta ignorancia en este siglo de plástico? No se que decir se muere el llorar del violín en un huapango o en un gusto calentano, se enmudecen las voces a capela de una pirecuas michoacanas, el venado se va muriendo en sonora, los voladores han cortado sus alas y la tehuana ha quitado el resplandor de su cabeza.
El mariachi toca para sí, solo en Garibaldi y solo una vez al año se deja oír, la noche del 15 de septiembre, la noche del grito de independencia.
¿de que independencia hablamos?, ¿Qué independencia festejamos? Si combinamos la piel con el plástico, las flores naturales con las artificiales que por muy bellos colores jamás destilaran el aroma y perfume natural de los bosques.
Y aunque la mona se vista de seda, mona se queda dice una frase elocuente y veraz, ¿Por qué lo digo?
Nuestros nombres mexicanos: Xochilt, Zacek, Nimbe, Nicte-Ha, Liz-Cek, Naamin, etc. Han muerto, han dejado de existir.
Que ridículo, el juntar la fantasia con el oro, el contraste le va bien a un pintura surrealista, pero de apellidos Juárez, Santes, Perez; y como resultado: Brandon Juarez, William Perez, Jeanine Santes; entienden de lo que hablo.
La vergüenza de ser mexicano no esta en la piel morena que recuerda al color del barro o del champurrado, tampoco un paliacate atado al cuello, ni los colores chillantes que usa el indígena en su atuendo, ni el calzon de manta que usa el campesino para ir a la milpa, ni escuchar un jarabe, ni bailar un huapango, tampoco el morral de ixtle, ni comer tamales oaxaqueños.
La vergüenza de ser mexicano es tener raíces indígenas y avergonzarte de ello, de saber un lenguaje regional llamados dialectos y negarlo, de conocer al derecho y al revés la canción mas sonada en la radio y ni siquira saber la letra del himno nacional, es mas ni entender el significado de cada estrofa.
De ondear las banderitas mexicanas la noche de un 15 de septiembre y no saber responder cuando se les pregunta: ¿Qué significa el verde, el blanco y el rojo de nuestra bandera tricolor?
La vergüenza de ser mexicano consiste en perder dia a dia nuestra identidad, menospreciar nuestra artesanía, a nuestros artistas, nuestra música ranchera y de olvidar a nuestros héroes nacionales.
La vergüenza de ser mexicano es despreciar los buenos productos que nuestras empresas hacen de buena calidad, solo porque son locales y no tienen etiqueta extranjera o nombre rimbombante.
Dejo en claro que no estoy en contra de la multiculturizacion, es parte del desarrollo de un país, es parte de intercambiar nuestros usos y costumbres con otra nación.
No critico a la gente que escucha canciones en ingles, en italiano, en alemán o en francés, tampoco critico a los que tiñen su pelo negro en color rubio o rojizo.
Tampoco estoy en contra de la gente que se casa con personas extranjeras porque ante todo, somos seres humanos por igual.
Mi protesta es en contra de aquellos mexicanos que son despectivos con sus hermanos de raza, pero que se doblegan ante los pies del extranjero.
Mi protesta es contra aquella gente que se comporta como esos conservadores que se arrojaban sobre el piso y servían de alfombra para que Maximiliano de Habsburgo pasara por encima de ellos con el fin de que el polvo, el lodo y el suelo mexicano no manchara sus botas francesas.
Critico a los funcionarios públicos, a los presientes y gobernadores que ocupan el voto de los indígenas para llegar al poder y cuando tienen el cargo, se olvidan que gracias a ellos están en el poder. Que se llenan de riqueza, que ocupan el presupuesto gubernamental para llenar sus bolsillos, para saciar su vanidad pero les vale la suerte del campesino, les vale nuestra patria, nuestra cultura y no preserva nuestras tradiciones mexicanas.
Ah, es que según no hay presupuesto gubernamental para mejorar la vivienda del pobre, no hay dinero para que nuestros niños indígenas dejen sus pies descalzos, no hay presupuesto para medicinas y para mejorar al pueblo; pero si hay dinero para propaganda proselitista, para que la maldita cara de aquel sinvergüenza la veamos por todo el pueblo, seguido de demagógicas frases y de mentirosas palabras.
Que pena me da ver tanta gente que adopta ideologías que no le pertenecen o simplemente que no les queda.
hay pobres que nunca podrán ser humildes y hay ricos que jamás tendrán riqueza espiritual.
La vergüenza de ser mexicano no esta en los huaraches de pata de gallo, ni en el morral de ixtle, tampoco en escuchar jarabes o sones. No es vergüenza ser yaqui, raramuri, mixe, zapoteca, nahua, maya, tzetzal, huichol, purépecha o totonaco. Tampoco es vergüenza vivir en casitas de otate o tarro, de palitos cubiertos con adobe, con techo de palma o teja y piso de tierra que huele a humedad.
Voy a terminar mi discurso dejando bien claro en que consiste la vergüenza de ser mexicano.
Consiste en avergonzarte de haber aprendido una lengua materna, de negar tu cuna indígena, de despreciar nuestra comida típica, de ser altivo con nuestra raza pero sobajarte ante los extranjeros.
De no querer salir a la calle en compañía de tus padres solo porque aun conservan sus atuendos indígenas, de saludar la bandera mexicana sin saber lo que simboliza, de no conocer quienes dejaron la independencia y libertad de la que hoy gozamos. De tener autoridad y poder gubernamental y ser corrupto al no hacer algo por mejorar la calidad de vida de nuestro país
Si eres asi, si cumples alguno de estos requisitos, dejame decirte hermano mio y con mucho orgullo, que la vergüenza de ser mexicano es tener gente igual que tu,como paisanos.
*Alfredo Luna
Quisiera tener el espíritu noble y sensible de Netzahualcóyotl y la valentía y firmeza que alguna vez tuvieron Moctezuma y Cuahutemoc. Vamos más adelante de la historia. ¡Ignacio Allende!, ¡Aldama!, ¡Hidalgo!, ¡Morelos!
Otra época mas, ¡Benito Juárez!, ¡Porfirio Díaz!, ¿otra época mas? ¡Pancho villa!, ¡Zapata!, ¡Madero! Y existieron muchos más, ellos son: los olvidados de este siglo, ellos son, tan solo nombres que se pierden entre muchos mas, entre tantos nombres comunes: Pedro, María y Juan ¿o prefieren decir? Peter, Mariah and John, tan solo porque en su mente malinchista sienten que se escucha mejor, Ok. No problem pero es la verdad.
¿Dónde esta la historia que nos llenaba de orgullo?, ¿Dónde quedaron las glorias del insurgente?, ¿Dónde quedo el recuerdo de un doloroso pasado?
Si pesa mucho el recordar que el español robo a la nación su riqueza económica, que el estadounidense se apropio de tierras que no le pertenecían, que el conservador rindió tributo al francés solo porque llenaba sus intereses y humillaba al indígena que siendo dueño y amo del país, era despojado de ella, que la iglesia católica se empeñaba a que el país no saliera de la ignorancia y que siguiera sus panfletos estúpidos para no perder el poder político del que gozaba.
Cuanta sangre derramada de una generación valiente que se levanto en armas por buscar su libertad y la independencia de su país y que al fin logrado, un siglo después se manifestó en busca de una revolución que trajo consigo la democracia y la libertad de expresión.
¿Acaso yo en mi orgullo de ser mexicano podre olvidar mi indignación de saber que las cabezas de Hidalgo, de Allende y de Aldama fueron exhibidas por los gachupines para dar escarmiento a los que iniciaron la insurrección que se revelo contra la monarquía española solo porque se sentían dueños de una patria ajena?, ¿acaso fue algo inútil o un acontecimiento común para olvidarlo?
Hoy han sido exiliados de la mente de esta nueva generación, ¿Cuánta ignorancia en este siglo de plástico? No se que decir se muere el llorar del violín en un huapango o en un gusto calentano, se enmudecen las voces a capela de una pirecuas michoacanas, el venado se va muriendo en sonora, los voladores han cortado sus alas y la tehuana ha quitado el resplandor de su cabeza.
El mariachi toca para sí, solo en Garibaldi y solo una vez al año se deja oír, la noche del 15 de septiembre, la noche del grito de independencia.
¿de que independencia hablamos?, ¿Qué independencia festejamos? Si combinamos la piel con el plástico, las flores naturales con las artificiales que por muy bellos colores jamás destilaran el aroma y perfume natural de los bosques.
Y aunque la mona se vista de seda, mona se queda dice una frase elocuente y veraz, ¿Por qué lo digo?
Nuestros nombres mexicanos: Xochilt, Zacek, Nimbe, Nicte-Ha, Liz-Cek, Naamin, etc. Han muerto, han dejado de existir.
Que ridículo, el juntar la fantasia con el oro, el contraste le va bien a un pintura surrealista, pero de apellidos Juárez, Santes, Perez; y como resultado: Brandon Juarez, William Perez, Jeanine Santes; entienden de lo que hablo.
La vergüenza de ser mexicano no esta en la piel morena que recuerda al color del barro o del champurrado, tampoco un paliacate atado al cuello, ni los colores chillantes que usa el indígena en su atuendo, ni el calzon de manta que usa el campesino para ir a la milpa, ni escuchar un jarabe, ni bailar un huapango, tampoco el morral de ixtle, ni comer tamales oaxaqueños.
La vergüenza de ser mexicano es tener raíces indígenas y avergonzarte de ello, de saber un lenguaje regional llamados dialectos y negarlo, de conocer al derecho y al revés la canción mas sonada en la radio y ni siquira saber la letra del himno nacional, es mas ni entender el significado de cada estrofa.
De ondear las banderitas mexicanas la noche de un 15 de septiembre y no saber responder cuando se les pregunta: ¿Qué significa el verde, el blanco y el rojo de nuestra bandera tricolor?
La vergüenza de ser mexicano consiste en perder dia a dia nuestra identidad, menospreciar nuestra artesanía, a nuestros artistas, nuestra música ranchera y de olvidar a nuestros héroes nacionales.
La vergüenza de ser mexicano es despreciar los buenos productos que nuestras empresas hacen de buena calidad, solo porque son locales y no tienen etiqueta extranjera o nombre rimbombante.
Dejo en claro que no estoy en contra de la multiculturizacion, es parte del desarrollo de un país, es parte de intercambiar nuestros usos y costumbres con otra nación.
No critico a la gente que escucha canciones en ingles, en italiano, en alemán o en francés, tampoco critico a los que tiñen su pelo negro en color rubio o rojizo.
Tampoco estoy en contra de la gente que se casa con personas extranjeras porque ante todo, somos seres humanos por igual.
Mi protesta es en contra de aquellos mexicanos que son despectivos con sus hermanos de raza, pero que se doblegan ante los pies del extranjero.
Mi protesta es contra aquella gente que se comporta como esos conservadores que se arrojaban sobre el piso y servían de alfombra para que Maximiliano de Habsburgo pasara por encima de ellos con el fin de que el polvo, el lodo y el suelo mexicano no manchara sus botas francesas.
Critico a los funcionarios públicos, a los presientes y gobernadores que ocupan el voto de los indígenas para llegar al poder y cuando tienen el cargo, se olvidan que gracias a ellos están en el poder. Que se llenan de riqueza, que ocupan el presupuesto gubernamental para llenar sus bolsillos, para saciar su vanidad pero les vale la suerte del campesino, les vale nuestra patria, nuestra cultura y no preserva nuestras tradiciones mexicanas.
Ah, es que según no hay presupuesto gubernamental para mejorar la vivienda del pobre, no hay dinero para que nuestros niños indígenas dejen sus pies descalzos, no hay presupuesto para medicinas y para mejorar al pueblo; pero si hay dinero para propaganda proselitista, para que la maldita cara de aquel sinvergüenza la veamos por todo el pueblo, seguido de demagógicas frases y de mentirosas palabras.
Que pena me da ver tanta gente que adopta ideologías que no le pertenecen o simplemente que no les queda.
hay pobres que nunca podrán ser humildes y hay ricos que jamás tendrán riqueza espiritual.
La vergüenza de ser mexicano no esta en los huaraches de pata de gallo, ni en el morral de ixtle, tampoco en escuchar jarabes o sones. No es vergüenza ser yaqui, raramuri, mixe, zapoteca, nahua, maya, tzetzal, huichol, purépecha o totonaco. Tampoco es vergüenza vivir en casitas de otate o tarro, de palitos cubiertos con adobe, con techo de palma o teja y piso de tierra que huele a humedad.
Voy a terminar mi discurso dejando bien claro en que consiste la vergüenza de ser mexicano.
Consiste en avergonzarte de haber aprendido una lengua materna, de negar tu cuna indígena, de despreciar nuestra comida típica, de ser altivo con nuestra raza pero sobajarte ante los extranjeros.
De no querer salir a la calle en compañía de tus padres solo porque aun conservan sus atuendos indígenas, de saludar la bandera mexicana sin saber lo que simboliza, de no conocer quienes dejaron la independencia y libertad de la que hoy gozamos. De tener autoridad y poder gubernamental y ser corrupto al no hacer algo por mejorar la calidad de vida de nuestro país
Si eres asi, si cumples alguno de estos requisitos, dejame decirte hermano mio y con mucho orgullo, que la vergüenza de ser mexicano es tener gente igual que tu,como paisanos.
*Alfredo Luna