Paula Varela
Miembro del Jurado
La vibración de la heladera
en la casa vacía,
el cuerpo rugiendo la soledad
inabarcada,
cuando nadie absolutamente me piensa
y el mundo alrededor es interno
con un transitar brumoso y espeso
que desgarra las articulaciones y la piel
que ensucia la mirada y los labios
y todo comienza a oler diferente
a sonar angustiante
en el mismo momento en que los ruidos
perturban el vacío silencioso
los pisos resbalan de barro,
las paredes se retuercen sobre el pensamiento
las ventanas se golpean como si fuesen a explotar
y lo de adentro se apelmaza
se enrosca, se confunde
como si el universo cambiara de colores
ahora rojo, brillante y más oscuro
esparcido por la yema de los dedos
contra el rostro húmedo.
Y de repente, un sonido constante
que marca el tiempo
que delata la duración de mi existencia
y me libera
de una soledad eterna.
(uff, esto es muy viejo... escrito 8 años atras...)
en la casa vacía,
el cuerpo rugiendo la soledad
inabarcada,
cuando nadie absolutamente me piensa
y el mundo alrededor es interno
con un transitar brumoso y espeso
que desgarra las articulaciones y la piel
que ensucia la mirada y los labios
y todo comienza a oler diferente
a sonar angustiante
en el mismo momento en que los ruidos
perturban el vacío silencioso
los pisos resbalan de barro,
las paredes se retuercen sobre el pensamiento
las ventanas se golpean como si fuesen a explotar
y lo de adentro se apelmaza
se enrosca, se confunde
como si el universo cambiara de colores
ahora rojo, brillante y más oscuro
esparcido por la yema de los dedos
contra el rostro húmedo.
Y de repente, un sonido constante
que marca el tiempo
que delata la duración de mi existencia
y me libera
de una soledad eterna.
(uff, esto es muy viejo... escrito 8 años atras...)