Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
A trozos de fresa con natilla,
a ensalada de aguacate con limones,
a tostadas, a nueces y maní,
a luces de ambulancia en una pesadilla,
a manantiales y nubarrones,
todo tiene un olor a ti.
A una taza de café con dos de azúcar,
a remolinos dulces, a mermelada,
a tardes de verano, a queso y patí,
a besos ingratos que educar,
a gotas de lluvia en la espalda,
hasta la noche huele a ti.
A chiverre, a tortas de huevo,
a tomates frescos, ni yo te merezco,
a humedales, a pastor y rabí,
desde que amanece, todo es nuevo,
agonizo tres horas y no perezco
porque la vida carga olor a ti.
Tengo tu olor llenando la alacena,
la aldaba de mi puerta tiene marcas
de la hora exacta de la cena
en que tu olor inundó mis arcas.
A costas, a lagunas y puentes,
a moras silvestres, a harina,
a jamones y salami,
después de besarte, no sé si te arrepientes
pero perdura el olor en mi cocina
y es olor dulce a ti, no a mí.
a ensalada de aguacate con limones,
a tostadas, a nueces y maní,
a luces de ambulancia en una pesadilla,
a manantiales y nubarrones,
todo tiene un olor a ti.
A una taza de café con dos de azúcar,
a remolinos dulces, a mermelada,
a tardes de verano, a queso y patí,
a besos ingratos que educar,
a gotas de lluvia en la espalda,
hasta la noche huele a ti.
A chiverre, a tortas de huevo,
a tomates frescos, ni yo te merezco,
a humedales, a pastor y rabí,
desde que amanece, todo es nuevo,
agonizo tres horas y no perezco
porque la vida carga olor a ti.
Tengo tu olor llenando la alacena,
la aldaba de mi puerta tiene marcas
de la hora exacta de la cena
en que tu olor inundó mis arcas.
A costas, a lagunas y puentes,
a moras silvestres, a harina,
a jamones y salami,
después de besarte, no sé si te arrepientes
pero perdura el olor en mi cocina
y es olor dulce a ti, no a mí.