TERRIN
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres el ojal ciego de mi último cantar
en estos días grises que los hados
regalaron para pintarlos contigo.
Antojo de museos por las cumbres de tus senos.
Serena antología de las ruedas de mis vidas.
Sazón de mis guisos mientras desmayas vientos.
Vientre de alquiler que susúrrame al oído.
No necesito de palabras metafóricas
para musitarte arrullos de altos vuelos
ni escalar las altas cumbres filosóficas
para redimir en el abrigo de tus pechos
y absorber el color necesariamente tostado
de tus sones en mis oídos macilentos.
De vez en cuando la vida enamorada
nos brinda un paso atrás del precipicio
y nos aferramos ateridos a un beso
tomando café caliente
y tostadas de aceite y sal.
Manuel Moral Terrín (copyright©)
en estos días grises que los hados
regalaron para pintarlos contigo.
Antojo de museos por las cumbres de tus senos.
Serena antología de las ruedas de mis vidas.
Sazón de mis guisos mientras desmayas vientos.
Vientre de alquiler que susúrrame al oído.
No necesito de palabras metafóricas
para musitarte arrullos de altos vuelos
ni escalar las altas cumbres filosóficas
para redimir en el abrigo de tus pechos
y absorber el color necesariamente tostado
de tus sones en mis oídos macilentos.
De vez en cuando la vida enamorada
nos brinda un paso atrás del precipicio
y nos aferramos ateridos a un beso
tomando café caliente
y tostadas de aceite y sal.
No es el caso del poema
-por desconocimiento-
pero me acordé
de mi buen amigo
Alberto Miño.
(ÉL YA ME ENTIENDE)
-por desconocimiento-
pero me acordé
de mi buen amigo
Alberto Miño.
(ÉL YA ME ENTIENDE)
Manuel Moral Terrín (copyright©)
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